OTTAWA, 10 junio.- La incertidumbre continúa marcando las elecciones presidenciales de Perú 2026, donde el estrecho margen entre los candidatos Keiko Fujimori y Roberto Sánchez mantiene en vilo al país andino. Sin embargo, entre los peruanos residentes en Canadá, la expectativa electoral ha sido reemplazada en muchos casos por sentimientos de cansancio, frustración y desconfianza hacia una clase política que consideran incapaz de responder a las necesidades de la población.
Con el 95,9 % de las actas escrutadas hasta la tarde del 9 de junio, la diferencia entre ambos candidatos era mínima, con apenas unos 20.000 votos de distancia. La ajustada contienda ha convertido a los sufragios emitidos en el extranjero en un factor determinante para definir quién ocupará la presidencia peruana durante el período 2026-2031.
Los datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) muestran que la participación de los peruanos residentes fuera del país fue limitada. Aunque más de 1,2 millones de ciudadanos peruanos viven en el exterior distribuidos en 63 países, el voto fuera del territorio nacional no es obligatorio, lo que ha contribuido a niveles de participación inferiores a los registrados dentro de Perú.
La apatía electoral alcanza niveles históricos
El desencanto también quedó reflejado dentro del propio país. Más de 6,6 millones de peruanos no acudieron a las urnas durante la segunda vuelta electoral, lo que representa un ausentismo superior al 24 %, la cifra más elevada registrada en las últimas dos décadas, excluyendo los años de pandemia.
Adriana, una peruana residente en Quebec que prefirió mantener su identidad en reserva, explicó que decidió no votar en esta segunda vuelta pese a haber participado en la primera ronda electoral.
“Siempre he defendido ideales progresistas, pero estoy cansada de elegir constantemente entre opciones que no generan cambios reales”, afirmó.
Su percepción coincide con la de muchos ciudadanos que consideran que la política peruana se ha convertido en una sucesión de crisis, enfrentamientos y gobiernos de corta duración.
Peruanos en Canadá votan con resignación
Otros miembros de la comunidad peruana en Canadá sí participaron en la elección. Es el caso de Jean Carlo Ureta, residente en Toronto desde hace tres años, quien respaldó a Keiko Fujimori, aunque admite hacerlo sin entusiasmo.
“Ella representa una opción de estabilidad, pero también carga con el peso de la corrupción asociada al pasado político de su familia”, señaló.
Según cifras de la Embajada de Perú en Canadá, de los más de 24.000 peruanos habilitados para votar en el país norteamericano durante la primera vuelta celebrada en abril, apenas 8.724 acudieron a las urnas.
Un escenario político diferente al resto de América Latina
Especialistas consultados coinciden en que el caso peruano no encaja completamente dentro del giro político que experimentan otros países de América Latina.
El periodista peruano-canadiense Carlos Bracamonte considera que Perú atraviesa una situación singular, caracterizada por una relativa estabilidad económica pese a la profunda crisis política.
“Perú ha tenido ocho presidentes en apenas diez años, pero su economía ha mantenido cierta estabilidad gracias a instituciones técnicas independientes”, explicó.
Por su parte, el profesor de Ciencia Política de la Universidad de Columbia Británica, Maxwell Cameron, sostiene que el país enfrenta una crisis estructural mucho más profunda.
“Lo que ha sustituido al sistema tradicional de partidos es un mercado político donde muchos candidatos buscan recuperar las inversiones realizadas durante las campañas electorales”, afirmó.
La bicameralidad cambia las reglas del juego
El próximo presidente asumirá el poder bajo un nuevo esquema institucional marcado por el retorno de la bicameralidad, una reforma que restablece el Senado por primera vez desde 1992.
El nuevo Congreso estará compuesto por 130 diputados y 60 senadores, una estructura diseñada para fortalecer los controles legislativos y mejorar la calidad de las leyes.
Sin embargo, expertos advierten que esta reforma podría beneficiar especialmente al fujimorismo, que cuenta con una importante representación parlamentaria.
Según Cameron, una eventual victoria de Keiko Fujimori facilitaría la gobernabilidad debido al respaldo político que posee en ambas cámaras.
En contraste, Bracamonte advierte que un gobierno de Roberto Sánchez podría enfrentar serias dificultades para mantenerse en el poder, dado que el Senado tendría capacidad para impulsar procesos de destitución presidencial.
La principal demanda: seguridad y oportunidades
Más allá de las diferencias ideológicas, los analistas coinciden en que los ciudadanos comparten preocupaciones comunes.
La creciente inseguridad ciudadana, el impacto de la corrupción, la falta de oportunidades económicas y el deterioro de la confianza en las instituciones figuran entre las principales inquietudes de los peruanos.
“La mayoría de la población ya no tiene esperanza en la política. Lo que buscan son soluciones concretas para vivir mejor”, afirmó Cameron.
Bracamonte coincide en ese diagnóstico y señala que gran parte de la ciudadanía simplemente desea estabilidad y seguridad para desarrollar sus actividades cotidianas.
Mientras Perú espera los resultados definitivos de unas de las elecciones más ajustadas de su historia reciente, la gran incógnita sigue siendo si el próximo gobierno será capaz de reconstruir la confianza ciudadana y ofrecer respuestas a una población cada vez más distante de la política tradicional.








