Washington, 10 Junio.- La tensión en Oriente Medio volvió a aumentar este martes después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que responderá contra Irán tras el derribo de un helicóptero militar AH-64 Apache durante una misión de patrullaje en el estratégico estrecho de Ormuz. Aunque los dos tripulantes lograron sobrevivir y fueron rescatados con éxito, la Casa Blanca considera el incidente como una agresión directa que no quedará sin respuesta.

A través de un mensaje publicado en Truth Social, Trump aseguró haber sido informado por las Fuerzas Armadas estadounidenses sobre la pérdida de la aeronave mientras realizaba operaciones de vigilancia en una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de energía.

“Los iraníes derribaron uno de nuestros helicópteros Apache de alta tecnología mientras patrullaba el estrecho de Ormuz”, afirmó el mandatario, quien añadió que ambos pilotos fueron rescatados sanos y salvos. Sin embargo, subrayó que Estados Unidos “debe responder necesariamente a este ataque”.

Horas antes, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) había confirmado que un helicóptero Apache se precipitó cerca de la costa de Omán. En un primer momento, las autoridades militares no precisaron si el incidente había sido provocado por una falla técnica o por una acción hostil. Posteriormente, las declaraciones de Trump atribuyeron directamente la responsabilidad a Irán.

Según CENTCOM, las operaciones de búsqueda y rescate permitieron localizar a los dos militares aproximadamente dos horas después del incidente. Ambos fueron evacuados en condiciones estables gracias a una operación que contó con el apoyo de sistemas no tripulados desplegados en la zona.

El AH-64 Apache es considerado uno de los helicópteros de combate más avanzados del arsenal estadounidense. Diseñado para misiones ofensivas y de apoyo aéreo cercano, cuenta con sistemas de navegación de última generación, armamento guiado de precisión y capacidad para operar en escenarios de alta intensidad.

Este incidente representa la segunda pérdida confirmada de una aeronave tripulada estadounidense durante la actual crisis regional. En abril, Washington informó del derribo de un avión de combate F-15 en el contexto de las hostilidades vinculadas al conflicto en Oriente Medio.

El estrecho de Ormuz, punto clave para el transporte de petróleo y gas a nivel mundial, se ha convertido nuevamente en un foco de tensión internacional. Una parte significativa del suministro energético global atraviesa diariamente estas aguas, lo que convierte cualquier incidente militar en un factor de preocupación para los mercados internacionales.

La presencia militar estadounidense en la región se ha incrementado desde abril, cuando la administración Trump impulsó medidas destinadas a restringir el tráfico marítimo vinculado a puertos iraníes. Estas acciones han provocado una serie de enfrentamientos y episodios de tensión en el Golfo Pérsico.

La advertencia de Trump llega apenas un día después de que Irán e Israel anunciaran un alto el fuego tras varios días de intercambio de ataques. La posibilidad de una respuesta militar estadounidense genera nuevas dudas sobre la estabilidad de esa frágil tregua y sobre el futuro de las negociaciones diplomáticas que Washington mantiene con Teherán.

A pesar del incidente, el presidente estadounidense había manifestado recientemente su confianza en alcanzar un acuerdo con la República Islámica para reducir las tensiones en la región. No obstante, el derribo del helicóptero y la promesa de represalias introducen un nuevo elemento de incertidumbre en un escenario geopolítico ya marcado por la confrontación entre Estados Unidos, Irán e Israel.

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