La Paz, 18 Mayo. — La crisis política y social en Bolivia escaló este lunes después de que una masiva marcha de seguidores del expresidente Evo Morales llegara a la capital para reforzar las protestas y bloqueos que desde hace casi dos semanas exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La movilización, que recorrió durante siete días varias regiones del altiplano boliviano, se unió a sindicatos, organizaciones campesinas y agrupaciones vecinales que mantienen paralizadas distintas carreteras y zonas estratégicas del país en rechazo a la gestión del mandatario, quien asumió el poder hace apenas seis meses en medio de una fuerte polarización política y económica.
Las protestas se concentraron en los alrededores de la Plaza Murillo, donde se encuentran el Palacio Presidencial y el Parlamento boliviano. El área fue fuertemente resguardada por efectivos policiales y militares, mientras miles de manifestantes intentaban avanzar hacia el centro político del país
Durante varias horas se registraron violentos enfrentamientos entre manifestantes y agentes antidisturbios. La Policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los grupos que lanzaban petardos y cartuchos de dinamita artesanal. En medio de los disturbios, un dirigente sindical resultó herido, una periodista sufrió un desmayo y varios ciudadanos denunciaron agresiones mientras transitaban por el centro paceño.
La tensión política aumentó aún más después de que el fiscal general Roger Mariaca anunciara en la ciudad de Sucre una orden de captura contra Mario Argollo, secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, acusado de instigación pública a delinquir y terrorismo, entre otros cargos relacionados con las movilizaciones.
Ante el avance de las marchas hacia el centro de poder político, las autoridades ordenaron evacuar a funcionarios del Parlamento boliviano por razones de seguridad.
Los manifestantes lanzaron duras consignas contra el Gobierno, incluyendo llamados a una “guerra civil” y exigencias directas de renuncia contra Rodrigo Paz, a quien acusaron de incapacidad para resolver la creciente crisis económica y social que atraviesa el país.
Las protestas comenzaron hace trece días impulsadas inicialmente por la COB y la Federación de Campesinos Tupac Katari, que instalaron bloqueos en carreteras estratégicas para presionar al Ejecutivo. Aunque algunos sectores, como sindicatos mineros y maestros urbanos, alcanzaron acuerdos parciales con el Gobierno, otros grupos mantienen sus demandas.
Entre las principales exigencias figuran aumentos salariales, mayor inversión estatal y soluciones urgentes frente al incremento del costo de vida y la escasez de productos básicos en varias regiones del país.
La situación mantiene en alerta a Bolivia, mientras crece la preocupación por una posible profundización del conflicto social y político en uno de los momentos más tensos que vive el país andino en los últimos años.







