Trump almuerza con María Corina Machado en la Casa Blanca y redefine la transición política en Venezuela tras la captura de Maduro

EEUU Y CANADA

Washington, 15 enero.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, almuerza este jueves en la Casa Blanca con la líder opositora venezolana María Corina Machado, en un encuentro clave destinado a ratificar la hoja de ruta de Washington para Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, una estrategia que ha reconfigurado por completo el tablero político del país sudamericano.

Según fuentes de la administración republicana, Trump ha optado por privilegiar como interlocutora a Delcy Rodríguez, quien ejerce el poder formal en Caracas tras la caída de Maduro, y propone una transición política basada en el fin de las violaciones a los derechos humanos, la estabilización económica y el control absoluto del petróleo venezolano por parte de Estados Unidos.

En este esquema, María Corina Machado queda relegada a un espacio político reducido, mientras que Edmundo González Urrutia, reconocido por la oposición como presidente electo tras unos comicios considerados fraudulentos, no figura en los planes inmediatos de la Casa Blanca.

Trump confirmó esta línea estratégica a través de sus redes sociales, donde reveló una conversación directa con Delcy Rodríguez. “Esta mañana tuve una excelente conversación telefónica con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Estamos logrando avances extraordinarios mientras ayudamos a Venezuela a estabilizarse y recuperarse”, escribió el mandatario, a quien definió además como “una persona fantástica”.

Desde Caracas, Delcy Rodríguez ratificó públicamente la apertura del canal de diálogo con Washington y dejó claro que seguirá el guion acordado con la Casa Blanca. “Sostuve una larga y cortés conversación telefónica con el Presidente de los EEUU, Donald Trump, desarrollada en un marco de respeto mutuo, en la que abordamos una agenda de trabajo bilateral en beneficio de nuestros pueblos”, afirmó en su cuenta oficial de X.

En este contexto, el almuerzo entre Trump y Machado se celebrará a puertas cerradas, sin conferencia de prensa conjunta y con un número limitado de invitados oficiales. El presidente estadounidense estará acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mientras que hasta última hora no se había confirmado la comitiva que acompañará a la dirigente opositora venezolana.

La estrategia de Trump ha tomado por sorpresa a Machado, quien asumía que tendría un rol central en la transición democrática. Sin embargo, pocas horas después de la captura de Maduro, el presidente estadounidense dejó en claro, durante una conferencia en Mar-a-Lago, que había decidido abrir un canal directo con Delcy Rodríguez a través de Rubio, relativizando el peso político de la líder opositora.

Este giro táctico de Estados Unidos puso en crisis la propia hoja de ruta de Machado, que buscó respaldo internacional inmediato en la Unión Europea y en el Vaticano, donde recibió el apoyo del papa León XIV tras la concesión del Premio Nobel de la Paz. No obstante, ese respaldo diplomático parece insuficiente frente a la voluntad personal de Trump y su particular lectura del escenario geopolítico.

La Casa Blanca considera, por ahora, que Delcy Rodríguez ha cumplido con los compromisos asumidos: liberación progresiva de presos políticos y entrega del control de la industria petrolera venezolana a intereses estadounidenses. Aun así, fuentes del Pentágono confirmaron que el aparato militar de EE. UU. permanece en alerta máxima a escasos minutos de Caracas, como garantía ante cualquier incumplimiento.

Machado llega a Washington tras intensos debates con sus asesores, incluso sobre la posibilidad simbólica de renunciar a su Premio Nobel de la Paz como gesto político. Su objetivo en el almuerzo será convencer a Trump de que Delcy Rodríguez no es un interlocutor confiable para los intereses estratégicos de Estados Unidos, al tiempo que intenta evitar un enfrentamiento público con el mandatario, consciente de la capacidad del presidente estadounidense para imponer su agenda a nivel global, como ya ha demostrado en escenarios tan dispares como Groenlandia o Irán.

El almuerzo en la Casa Blanca se perfila así como un difícil equilibrio político, en el que María Corina Machado buscará recuperar protagonismo sin desafiar abiertamente a un Donald Trump que avanza con rapidez y pragmatismo en su ambiciosa reconfiguración del poder en Venezuela.

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