MADRID, 15 julio. Con el inicio del curso 2025-2026 a la vuelta de la esquina, los colegios mayores universitarios (CMU) en España están prácticamente completos, con un 97,2 % de ocupación, según datos del Consejo de Colegios Mayores. Esta situación pone en jaque a miles de estudiantes, especialmente de primer ingreso, que buscan alojamiento en un mercado inmobiliario tensionado por precios al alza y escasa oferta.
El intercambio de habitaciones entre universitarios es frenético estos días, mientras los nuevos alumnos se enfrentan a una carrera contrarreloj para encontrar una alternativa habitacional, ya sea en pisos compartidos, residencias o el cada vez más popular modelo de apartahotel de “coliving”.
Los colegios mayores, al límite
Los 110 colegios mayores que operan en España albergan a unos 15.000 estudiantes, cifra muy por debajo de la demanda real. Las solicitudes han crecido un 15,3 % respecto al año pasado, lo que ha tensionado aún más un sistema que apenas puede absorber nuevas inscripciones.
El presidente del Consejo de Colegios Mayores, Antonio Navajas, indicó que los centros universitarios deben ser parte activa de la solución, diferenciándose de las residencias estudiantiles operadas por fondos de inversión privados, con tarifas hasta un 35 % superiores.
Navajas subrayó que los colegios mayores públicos, gestionados sin ánimo de lucro, han contenido sus precios con subidas moderadas del 2 %, en contraste con el 11 % de aumento en los alquileres tradicionales. La cuota media se sitúa entre 750 y 1.088 euros al mes, con becas y programas sociales que reinvierten los excedentes. El último curso se otorgaron 4 millones de euros en ayudas, beneficiando a más de 1.500 estudiantes.
Además del alojamiento, estos espacios ofrecen formación complementaria en valores como respeto, tolerancia y responsabilidad, además de foros de debate y actividades extracurriculares que permiten a los colegiales obtener certificaciones y microcréditos universitarios.
Residencias privadas y apartahoteles: las alternativas
Las residencias privadas suponen un gasto un 20–35 % superior, y en muchas ciudades como Madrid o Sevilla el precio supera fácilmente los 1.200 euros mensuales.
En este contexto, están emergiendo modelos como Node Living, apartahoteles con servicios compartidos, coworking y zonas comunes. Su cofundador, Esteve Almirall, explicó que en su nuevo centro en Carabanchel ofrecen alojamiento a estudiantes, profesionales desplazados y turistas, con precios que rondan los 900 euros mensuales. “No hay un formato único para solucionar la demanda de alojamiento”, afirmó.
Madrid acapara el 22,7 % del total de universitarios del país, lo que agrava la crisis de espacio y encarece las opciones.
El mercado de pisos compartidos también cambia
Según Idealista, la plataforma inmobiliaria, la competencia por las habitaciones se ha endurecido. “El perfil ha cambiado: ahora los estudiantes comparten con trabajadores. Se ha multiplicado por cinco el número de personas que optan a una habitación”, dijeron sus portavoces.
Durante el primer trimestre de 2025, la oferta creció un 7 % interanual, pero los precios también se encarecieron un 5 %, hasta alcanzar una media nacional de 420 euros por habitación, aunque en el centro de ciudades como Madrid ya se acercan a los 700 euros mensuales.
Casos como el de Eduardo, propietario de un piso en el centro de la capital, ejemplifican el fenómeno: “Dos estudiantes taiwaneses de odontología me ofrecieron seis meses de pago adelantado para asegurarse el alquiler”, relató a EFE.
Con este panorama, la búsqueda de alojamiento universitario se ha convertido en una prueba de resistencia financiera y logística para miles de familias, mientras las soluciones estructurales aún están en fase de desarrollo.








