OTTAWA, 7 julio (HISPANIC POST).— La industria automotriz de Canadá se encuentra en crisis. Aranceles estadounidenses, caída en las ventas, exportaciones en picada y el retiro de incentivos están golpeando a un sector que representa una parte clave del empleo y la producción industrial del país. En este contexto, los tres grandes fabricantes de automóviles con operaciones en Canadá han solicitado al primer ministro Mark Carney que suspenda o revise el mandato federal de vehículos de cero emisiones (ZEV).

El mandato actual obliga a que el 20% de los vehículos nuevos vendidos en 2026 sean eléctricos o híbridos enchufables, cifra que debe llegar al 100% en 2035. Sin embargo, las condiciones del mercado, aseguran los ejecutivos, han cambiado drásticamente.

“No hay suficiente demanda ni capacidad de producción para alcanzar ese 20% en menos de un año”, advirtió Brian Kingston, presidente de la Asociación Canadiense de Fabricantes de Vehículos.


Exportaciones desplomadas, mercado paralizado

Según Statistics Canada, las exportaciones de vehículos ligeros canadienses a Estados Unidos cayeron un 23% en abril respecto al año anterior. En paralelo, las ventas internas de vehículos eléctricos se redujeron un 28,5%, cayendo al 7,5% del total del mercado en ese mismo mes.

El mercado estadounidense —principal destino de los autos fabricados en Canadá— también retrocedió en electrificación luego de que el presidente Donald Trump eliminara en enero el mandato ZEV de su país y anunciara la cancelación del crédito fiscal de USD 7.500 para compradores de autos eléctricos a partir de septiembre.


¿Ajustes silenciosos al mandato?

Ante esta presión, expertos señalan que Carney podría optar por una vía intermedia, evitando una cancelación directa del mandato ZEV, pero modificando silenciosamente los objetivos.

“Es probable que 2035 se convierta en 2036 o 2037, y los objetivos de 2030 se ajusten también”, afirmó Adam Chamberlin, profesor de la Universidad de Ottawa. “Ese tipo de manipulación política encubierta es lo que probablemente veamos”.

Este tipo de maniobras permitiría al gobierno mantener su narrativa ambientalista mientras apacigua a una industria en riesgo de colapso.


Una coalición frágil

El politólogo Christopher Cochrane advierte que Carney camina una línea delgada entre el ambientalismo y la protección industrial. Su popularidad actual descansa más en el rechazo a la oposición que en un apoyo ideológico sólido, lo que le da margen de maniobra, pero con límites.

“Puede ajustar políticas impopulares sin grandes consecuencias ahora, pero si erosiona su coalición electoral, ese capital político se le acabará pronto”, explicó Cochrane.


Reclamos y propuestas del sector

Flavio Volpe, presidente de la Asociación de Fabricantes de Piezas de Automoción, insiste en que no se debe abandonar el camino hacia la electrificación, pero sí alinear los mandatos con la realidad del mercado:

Demanda del sector automotrizJustificación
Suspender sanciones por no cumplir con el mandato ZEVVentas y exportaciones están en mínimos históricos
Restablecer y ampliar incentivos para autos eléctricos e híbridosLos programas de reembolso expiraron sin renovación
Identificar con precisión los vehículos eléctricos que demanda el consumidor canadiensePara alinear la producción con la demanda real
Ayudar a las fábricas a reequiparseEliminar barreras para la reconversión industrial

Un futuro eléctrico incierto

Aunque Canadá posee una ventaja competitiva en minerales críticos, ciencia, energía limpia y cadena de suministro, el retiro de incentivos y los cambios legislativos en EE. UU. complican sus planes.

“El resto del mundo sigue avanzando hacia la electrificación. Debemos estar listos para cuando el mercado estadounidense despierte”, concluyó Volpe.

La decisión está ahora en manos de Carney: ceder a la presión de la industria o mantener el mandato y arriesgar miles de empleos. Mientras tanto, la falta de incentivos, la caída de la demanda y la incertidumbre comercial marcan el presente de un sector clave para la economía canadiense.

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