Buenos Aires, 19 junio.- La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) cumplió este miércoles su primer día bajo prisión domiciliaria, mientras miles de simpatizantes se congregaban en la Plaza de Mayo en una multitudinaria muestra de respaldo. Desde su casa en el barrio de Constitución, Fernández envió un mensaje grabado en el que llamó a defender la democracia y a organizarse para “volver” al poder.
“Pueden encerrarme a mí, pero no van a poder encerrar a todo el pueblo argentino. Los que están asustados no somos nosotros, son ellos”, afirmó la exmandataria, cuya voz resonó desde los altavoces instalados frente a la Casa Rosada, sede del Ejecutivo nacional.
La exvicepresidenta (2019-2023) comenzó a cumplir este martes una condena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, dictada en 2022 por delitos relacionados con irregularidades en la adjudicación de obras viales durante su gobierno y el de su fallecido esposo, Néstor Kirchner. La condena fue ratificada por la Corte Suprema el pasado 10 de junio.
«Desde la trinchera que sea»
Desde su domicilio, Cristina Fernández agradeció las muestras de apoyo en Buenos Aires y en otras ciudades del país. Reiteró que es víctima de una persecución judicial y política cuyo objetivo, aseguró, es apartarla de la contienda electoral. “Porque saben que pierden”, dijo.
En su discurso, criticó duramente el modelo económico del actual presidente Javier Milei, al que calificó de “insostenible”. “El verdadero poder económico sabe que este modelo no tiene futuro. Y por eso estoy presa”, afirmó.
La también presidenta del Partido Justicialista (PJ) llamó a sus seguidores a mantenerse organizados y a “defender la democracia sin violencia pero con coraje”. “Vamos a volver, con más sabiduría, con más unidad, con más fuerza. Desde donde me toque estar, desde la trinchera que sea, voy a seguir haciendo todo lo que esté a mi alcance para estar junto a ustedes”, concluyó.
“Cristinazo” en la Plaza de Mayo
La movilización, bautizada como el “Cristinazo” por sus organizadores, reunió a referentes sindicales, sociales, legisladores, gobernadores y alcaldes del peronismo, además de miles de ciudadanos comunes que viajaron desde diversas provincias para mostrar su respaldo.
“Cristina va a volver por la tercera presidencia y este Gobierno va a caer muy pronto”, vaticinó Hugo Peluffo, un jubilado de 82 años entrevistado por EFE. Marisa Larenas, docente retirada, calificó el mensaje de Fernández como “histórico” y aseguró que le “llegó al alma”.
El despliegue policial fue amplio, con operativos de control en los accesos a la capital, especialmente a los autobuses que transportaban militantes desde el interior del país. Joel Agustín Mareco, proveniente de la provincia de Chaco, expresó su emoción por participar: “Aunque no pudimos verla, solo escucharla, sentirla en esta plaza histórica nos da fuerza para seguir luchando”.
La movilización marca un punto de inflexión en el clima político argentino y fortalece la posición de Cristina Fernández como figura central de la oposición, a pesar de su condena judicial. Su liderazgo, respaldado por un amplio sector de la ciudadanía, se mantiene vigente en un escenario cada vez más polarizado.








