SAN SALVADOR, 3 de mayo.- El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, utilizó su cuenta en la plataforma X (antes Twitter) para lanzar un mensaje polémico este viernes, en el que sostuvo que un país en paz no es «rentable» para organizaciones de derechos humanos, medios internacionales o figuras como el magnate liberal George Soros. Sus declaraciones llegan en medio de una nueva controversia desatada por una investigación del medio salvadoreño El Faro, que revela presuntos pactos entre el gobierno y pandillas.


Bukele Contra sus Críticos

En su mensaje, Bukele afirmó que un país sin violencia, extorsión ni muertes diarias ha dejado de ser atractivo para quienes critican su gobierno, incluidas organizaciones no gubernamentales (ONG), medios de comunicación que calificó como «globalistas», y las élites económicas.

«Está claro que un país en paz, sin muertos, sin extorsión, sin sangre, sin cadáveres todos los días, sin madres llorando a sus hijos, no es rentable para las ONG de derechos humanos, ni para los medios globalistas, ni para las élites, ni para Soros», escribió el mandatario.

El presidente también señaló que el problema de estos actores no radica solo en perder influencia en El Salvador, sino en que el país se está convirtiendo en un ejemplo para otras naciones sobre cómo derrotar al terrorismo y vivir en paz:

«Su problema con El Salvador no es solo que les hizo perder su negocio acá, sino que se está convirtiendo en un ejemplo para los demás países: que sí se puede vencer el terrorismo, que sí se puede vivir en paz».


La Investigación de El Faro: Pactos con Pandillas

Las palabras de Bukele surgen tras la publicación de una investigación realizada por El Faro, uno de los principales medios independientes del país, que afirma haber entrevistado a líderes pandilleros del Barrio 18 Revolucionarios. Según el reportaje, estos líderes aseguran que hubo un acuerdo entre el gobierno de Bukele y las pandillas durante años, lo que permitió que algunos cabecillas escaparan del país con la complicidad del Ejecutivo.

El Faro describe cómo estos líderes pandilleros, quienes aparecen encapuchados en videos, detallaron los supuestos acuerdos que facilitaron el ascenso político de Bukele. Además, señalan que la ruptura de este pacto ocurrió tras un fin de semana violento en marzo de 2022, cuando más de 80 personas fueron asesinadas, lo que llevó al gobierno a implementar un régimen de excepción.

Hasta el momento, ni Bukele ni otros funcionarios del gobierno han respondido directamente a las acusaciones específicas presentadas por El Faro.


El Régimen de Excepción: Controversias y Logros

Desde marzo de 2022, El Salvador vive bajo un régimen de excepción, una medida de emergencia que suspende garantías constitucionales como el debido proceso y el habeas corpus. La Asamblea Legislativa, dominada por el oficialismo, ha prorrogado esta medida en 38 ocasiones, extendiéndola por períodos de 30 días cada vez.

Este régimen ha permitido la captura de más de 85,900 presuntos miembros de pandillas y supuestas personas vinculadas a estas estructuras criminales. Según el gobierno, la estrategia ha reducido drásticamente los índices de violencia en el país, alcanzando niveles históricamente bajos de homicidios.

Sin embargo, la medida ha sido ampliamente criticada por organizaciones de derechos humanos, que denuncian miles de casos de abusos, incluyendo detenciones arbitrarias, torturas y muertes bajo custodia estatal. Estas acusaciones han puesto al régimen de Bukele bajo escrutinio internacional.


Apoyo Popular vs. Cuestionamientos Internacionales

A pesar de las críticas, el régimen de excepción goza de un amplio respaldo dentro de El Salvador. Muchos ciudadanos valoran los resultados visibles en términos de seguridad, como la disminución de homicidios y extorsiones. Sin embargo, analistas advierten que esta medida se ha convertido en la principal —y única— apuesta del gobierno contra las pandillas, transformándose en un mecanismo de control social permanente.

«El régimen de excepción ya no es una herramienta temporal, sino una política de Estado que podría perpetuarse indefinidamente», señaló un experto en seguridad consultado por medios locales.

Por otro lado, las críticas internacionales han aumentado, con organismos como la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresando preocupación por las violaciones a los derechos fundamentales en el marco de esta política.


¿Un Líder Polémico o un Modelo a Seguir?

El mensaje de Bukele refleja su estilo confrontacional y su tendencia a deslegitimar a quienes cuestionan su gestión. Al responsabilizar a medios internacionales, ONG y figuras como George Soros por las críticas, el presidente busca consolidar su narrativa de que su gobierno está siendo atacado por intereses externos que buscan desestabilizarlo.

Mientras tanto, la investigación de El Faro plantea interrogantes clave sobre la relación entre el gobierno y las pandillas, así como sobre la transparencia de las políticas de seguridad implementadas por Bukele. Para muchos, estas revelaciones podrían erosionar la imagen de éxito absoluto que el presidente ha construido en torno a su lucha contra el crimen organizado.


Conclusión: Entre Paz y Derechos Humanos

El caso de El Salvador bajo el liderazgo de Nayib Bukele es paradójico: mientras logra avances significativos en materia de seguridad, enfrenta crecientes denuncias por violaciones a los derechos humanos. Su retórica polarizadora divide a la opinión pública y pone en evidencia la tensión entre garantizar la paz y respetar las libertades individuales.

«El verdadero desafío para Bukele será demostrar que su modelo de seguridad no solo es efectivo, sino sostenible y respetuoso de los derechos fundamentales», concluyó un analista político.

El futuro dependerá de si el gobierno puede mantener el equilibrio entre combatir el crimen organizado y responder a las demandas internacionales por mayor transparencia y justicia. Mientras tanto, El Salvador sigue siendo un laboratorio político observado con atención por otros países de la región.

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