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Ni Epstein ni Buckingham: el insólito motivo por el que el expríncipe Andrés tendrá que declarar ante el juez

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Londres, 4 de noviembre.- El nombre de Andrés de Inglaterra vuelve a resonar con fuerza en los pasillos de la justicia británica, aunque en esta ocasión por una causa muy distinta a la que todos imaginaban. Lejos de las sombras y el escándalo sexual vinculado a la red del financiero Jeffrey Epstein que terminaron dinamitando su papel institucional, el hermano menor de Carlos III tendrá que comparecer ante el Tribunal Superior de Londres por un caso civil de presunto fraude. Una cita ineludible con los tribunales en la que, si bien no figura como acusado, su condición de testigo clave amenaza con desvelar al detalle algunos de sus manejos económicos más comprometidos.

A sus 66 años y apartado por completo de la vida pública, el antaño duque de York afronta una comparecencia que los cronistas reales ya califican de inédita. Hacía más de un siglo, desde finales del XIX, que un miembro de la familia real británica no recibía una citación judicial formal como testigo en un procedimiento civil. La cita adquiere además un peso mediático excepcional al tratarse de su primera manifestación pública desde que Carlos III le retirase el título de príncipe el año pasado, confirmando que la pérdida de privilegios no ha logrado aislarlo de los focos ni de los tribunales.

El trasfondo del litigio surge de la demanda interpuesta por una mujer de gran fortuna contra un antiguo asesor financiero al que acusa de haberla estafado. Aunque la causa no señala penalmente a Andrés por ningún delito, los movimientos de dinero realizados por el investigado tocan de lleno las cuentas corrientes del exroyal. La posibilidad de que el juez indague sobre el origen y destino de sustanciosas cantidades que pasaron por sus manos ha vuelto a encender las alarmas en el Palacio de Buckingham, justo cuando se intenta pasar página de sus años más polémicos.

En el centro de las pesquisas judiciales se encuentran transferencias muy concretas que el exduque de York recibió en su día y que ahora vuelven a estar bajo la lupa. La documentación del caso revela que el hermano del monarca ingresó en sus cuentas una suma de 750.000 libras esterlinas (898.376 euros) procedente de la demandante. Según el relato de la mujer estafada, esta realizó dicho desembolso convencida de que el pago facilitaría gestiones diplomáticas para resolver un asunto vinculado con su pasaporte, utilizando la influencia de la que gozaba el hijo de Isabel II.

Por su parte, el asesor financiero demandado rechaza tajantemente esa versión de los hechos, asegurando ante el tribunal que la cantidad no guardaba relación alguna con documentación oficial y que se trató de un regalo para Andrés. Aunque consta en los registros que el expríncipe devolvió la totalidad de ese importe en el año 2021, la vista también pondrá el foco sobre otro controvertido movimiento de 768.000 libras. En este segundo caso, la defensa del demandado sostiene que se trató de un préstamo concedido al exmiembro real para ayudarle a financiar la compra de su conocido y lujoso chalet de montaña en Suiza.

La comparecencia de Andrés Mountbatten-Windsor está fijada para las próximas semanas, previsiblemente en torno al 15 de diciembre. Para evitar la imagen de su llegada a pie de calle entre cámaras de televisión, la ley le permite declarar a través de videoconferencia, una vía remota que facilitará el trámite sin necesidad de acudir físicamente a la sede judicial. No obstante, el interrogatorio sobre sus finanzas particulares se produce en un clima especialmente tenso para él, marcado por las recientes investigaciones policiales en torno a su labor como antiguo enviado comercial británico e incluso por su breve detención el pasado febrero con motivo de registros domiciliarios que la propia policía reconoció más tarde que fueron irregulares.

Pese a que el expríncipe ha reiterado su inocencia en todos los frentes abiertos y ha insistido en que no cometió irregularidades en sus finanzas privadas, su condición de testigo en este juicio de estafa pone fin a su silencio mediático. Con esta inesperada cita judicial, Andrés se verá forzado a romper su retiro para dar explicaciones sobre préstamos y pagos que amenazan con deslucir de nuevo la imagen de tranquilidad que la Corona británica intenta proyectar de cara a las celebraciones navideñas.

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