Miami, 9 de septiembre.- La inclusión de Lionel Messi entre los nominados al Balón de Oro, tras su destacada actuación con la selección argentina en la Copa del Mundo de 2026, ha generado una intensa controversia en el ámbito futbolístico europeo. La candidatura del astro rosarino, quien actualmente milita en el Inter Miami de la MLS, reabrió el debate sobre los criterios de evaluación de la revista France Football ante las duras críticas de prominentes exfutbolistas y analistas del deporte internacional.
El principal foco de la discusión pública se desencadenó durante la emisión del programa deportivo ‘Breakfast’ de la cadena británica TalkSPORT. En dicho espacio, la leyenda del fútbol escocés Ally McCoist expresó de manera tajante su disconformidad con la presencia del capitán argentino en la lista definitiva de candidatos. McCoist sostuvo con vehemencia que, si bien se reconoce la trayectoria histórica de Messi como uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, el galardón debe premiar de forma estricta el rendimiento de la temporada en curso y no convertirse en un tributo honorífico.
La nominación de la ‘Pulga’ —la número 17 en su historial profesional tras haber conquistado el trofeo en ocho oportunidades— se fundamentó principalmente en su desempeño en la cita mundialista de 2026. Según justificó la prensa francesa a través del periódico L’Équipe, el delantero lideró a la Albiceleste hasta la final frente a España al registrar ocho goles y cuatro asistencias. En contraste, el análisis oficial destacó la ausencia por quinto año consecutivo de Cristiano Ronaldo, cuya actuación en el torneo y en la liga de Arabia Saudita no alcanzó para posicionarlo entre los 30 finalistas.
El sistema de elección del Balón de Oro contempla la votación de un jurado especializado integrado por 100 periodistas de los países mejor ubicados en el escalafón de la FIFA. Cada especialista debe estructurar una preferencia de diez futbolistas asignando un puntaje descendente. La presencia de figuras que compiten fuera de la élite europea plantea un cuestionamiento de fondo sobre si el peso específico de los torneos cortos de selecciones debe predominar por encima de la regularidad en el fútbol de clubes.
De cara a la próxima gala de entrega del cotizado galardón, la controversia refleja una grieta persistente en la prensa deportiva global. La tensión entre valorar el impacto de las leyendas vivas en torneos de máxima jerarquía o premiar el rendimiento sostenido en las ligas europeas continuará marcando las discusiones sobre la vigencia y los parámetros de juzgamiento en el fútbol moderno.








