Redaccion, 28 de agosto.- La avalancha migratoria en Ceuta ha dejado en una situación crítica al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) en la ciudad autónoma, que supera con creces su capacidad operativa sin apenas medidas de seguridad.
Meses antes de que más de 70.000 migrantes cruzasen de manera repentina la frontera desde Marruecos el pasado 30 de julio, estos espacios de primera acogida y de carácter temporal ya sufrían los problemas de sobrecapacidad. Con una capacidad teórica de unos 512 ocupantes, el CETI de Ceuta gestiona a día de hoy la acogida de 965 personas.
Tornos averiados, sistemas de videovigilancia obsoletos y escasez de personal figuran en una lista de incidencias que, según Miguel Ángel Sánchez, miembro del comité de empresa de Eulen Seguridad y representante de Comisiones Obreras, exponen a diario tanto a los residentes como a los vigilantes. “Los compañeros nos jugamos la vida en el centro”, asegura.
Las averías en los sistemas de fichaje, donde los internos deben introducir una tarjeta de acceso con su fotografía y datos personales, impiden que el personal controle quién entra y quién sale del centro. La consecuencia de ello, explica el vigilante de seguridad, es que muchas personas se cuelan para ducharse, asearse, cambiarse de ropa, incluso recibir comida, sin estar dadas de alta como residentes del CETI, “con la peligrosidad que esto conlleva”, advierte.
“No sabemos quiénes son, de dónde vienen o cuál es su situación sanitaria. No vamos a decir que todo el mundo viene con una situación sanitaria mala, pero al final están dejando pasar a una persona sin control. Y si la dirección decide permitir estos accesos, debe garantizar previamente el protocolo de identificación, registro y control y de prevención sanitaria”, asevera.
Las noches son especialmente críticas. A estos problemas de control se suma más de 25 farolas fundidas, una avería que deja varias zonas prácticamente a oscuras durante la noche y obliga a los trabajadores a realizar sus rondas “con las linternas de sus teléfonos móviles”.
“Sales a la calle y te encuentras una ciudad desbordada a niveles máximos; los niños no pueden salir a la calle, no se puede hacer vida normal y encima te metes en un centro donde te juegas la vida. Se asume un riesgo innecesario y no podemos esperar a que ocurra una desgracia”, lamenta.
La presión y la falta de medios en los centros de acogida también es límite en la ciudad autónoma de Melilla, donde el sindicato CGT ya ha registrado una convocatoria de huelga de los trabajadores del centro de menores La Purísima de Melilla del 3 al 6 de septiembre por la “grave situación” que, según el sindicato, padecen tanto la plantilla como los cientos de menores acogidos.
Sánchez afirma que el sindicato “no descarta” declarar paros si las deficiencias persisten. “Desde la sección sindical no descartamos nunca nada porque llevamos ya tiempo con las deficiencias. Hace un mes, antes de que pasase esto [refiriéndose a la entrada masiva], realizamos un informe en el que manifestamos estos problemas”, advierte.
En un comunicado difundido por CCOO, la sección sindical de la empresa de vigilancia ha anunciado que estudia fórmulas para reclamar que la próxima contratación del servicio de seguridad del CETI, dependiente del ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, incluya en los pliegos un complemento específico para los vigilantes destinados en estas instalaciones.








