La Guaira, Venezuela, 1 de julio de 2026. A más de una semana del devastador doble terremoto en Venezuela, el drama humano continúa intensificándose entre los escombros de La Guaira, donde decenas de familias denuncian sentirse abandonadas por las autoridades mientras esperan que continúen las labores de búsqueda y rescate de sus seres queridos.

La emergencia provocada por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, registrados el pasado 24 de junio, ha dejado hasta el momento 2.295 fallecidos, más de 11.000 heridos y miles de personas desaparecidas, según el balance oficial. Sin embargo, residentes de las zonas más afectadas sostienen que la respuesta gubernamental ha sido lenta, desorganizada e insuficiente.

Entre quienes esperan una respuesta se encuentra Angélica Mundrain, quien permanece desde hace seis días frente al edificio de 11 pisos donde vivía y que colapsó completamente. Bajo toneladas de concreto permanecen atrapados los cuerpos de su hijo, un sobrino y una sobrina.

«Nos sentimos abandonados. Lo que hemos visto es una falta total de organización, de empatía y de capacidad para responder a una tragedia de esta magnitud», expresó la mujer mientras observaba las ruinas de lo que alguna vez fue su hogar.

Rescatistas extranjeros y voluntarios lideran las labores

Los testimonios recogidos entre los sobrevivientes coinciden en que buena parte de los rescates han sido realizados por voluntarios venezolanos y brigadas internacionales llegadas desde distintos países, equipadas con cámaras térmicas, detectores acústicos y perros especializados en búsqueda de personas.

Mientras tanto, numerosos vecinos aseguran que la presencia de organismos oficiales se ha limitado principalmente al control del tránsito y al resguardo de algunas zonas afectadas.

Durante los primeros días posteriores al desastre, hospitales colapsados, ambulancias atrapadas por el tráfico y la escasez de equipos especializados complicaron aún más la atención de los damnificados.

Expertos cuestionan la capacidad del Estado venezolano

Especialistas consideran que la tragedia ha dejado al descubierto las profundas debilidades institucionales del Estado venezolano.

El investigador David Smilde, profesor de la Universidad de Tulane y estudioso de la realidad venezolana durante más de tres décadas, afirmó que la emergencia evidencia el deterioro de las instituciones públicas, agravado por años de bajos salarios, fuga de personal especializado y problemas de corrupción administrativa.

Según el académico, un sistema de protección civil eficiente debería contar con protocolos claramente establecidos para responder de inmediato ante catástrofes naturales, algo que —asegura— no ocurrió durante esta emergencia.

Denuncian trato preferencial para sectores vinculados al poder

Las críticas también apuntan a un presunto trato desigual durante las labores de rescate.

Vecinos aseguran que algunos edificios donde residían altos funcionarios o personas cercanas al poder recibieron maquinaria pesada y recursos de forma prioritaria, mientras otros complejos residenciales continúan esperando grúas y equipos especializados.

Mundrain lamenta no poder costear el alquiler de una grúa telescópica, indispensable para retirar las enormes losas que mantienen sepultados a sus familiares.

«Si aquí hubiera vivido alguien con influencia política, las máquinas estarían trabajando desde el primer día», afirmó.

La indignación ha provocado incluso enfrentamientos entre ciudadanos y operadores de maquinaria pesada cuando algunos equipos intentaban abandonar determinadas zonas antes de concluir las labores de búsqueda.

La esperanza disminuye con el paso de los días

Aunque las probabilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen conforme avanzan los días, algunos rescates ocurridos recientemente mantienen viva la esperanza entre cientos de familias que continúan esperando noticias.

Los especialistas recuerdan que las primeras 48 a 72 horas tras un terremoto son determinantes para localizar personas con vida, aunque existen casos excepcionales de supervivencia prolongada cuando las víctimas logran acceder a pequeñas reservas de agua o aire.

El electricista Daniel Castillo, quien consiguió rescatar con vida a su madre y a su hijo pocas horas después del colapso de su edificio, criticó duramente la actuación oficial mientras esperaba ayuda humanitaria.

«Los rescatistas extranjeros están cubiertos de polvo porque trabajan sin descanso. En cambio, uno ve a muchos funcionarios con los uniformes impecables. El gobierno no hizo nada», aseguró.

Gobierno promete continuar las operaciones

Por su parte, la presidenta encargada Delcy Rodríguez aseguró que el Ejecutivo mantiene el despliegue de equipos de atención y recuperación en las zonas afectadas.

«Seguimos acompañando a las familias afectadas y supervisando directamente las labores de atención y recuperación en La Guaira. Sé que muchos venezolanos sienten dolor y frustración; comparto profundamente esos sentimientos», manifestó la mandataria en un mensaje publicado en la red social X.

Mientras tanto, miles de familias continúan esperando que la maquinaria llegue finalmente hasta los edificios colapsados, donde aún permanecen desaparecidos numerosos seres queridos y donde la esperanza lucha diariamente contra el paso del tiempo.

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