Guantánamo, 10 junio.- El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, advirtió este miércoles al Gobierno de Cuba contra la adquisición o uso de armamento que pudiera representar una amenaza para Estados Unidos, durante una visita a la base militar estadounidense en la Bahía de Guantánamo.

La visita, anunciada de forma inesperada un día antes, se produce en un contexto de creciente presión de Washington sobre La Habana, marcado por sanciones económicas y restricciones en el suministro energético, así como por el histórico conflicto en torno a la presencia militar estadounidense en la isla.

Durante un discurso ante tropas estadounidenses desplegadas en la base, Hegseth lanzó un mensaje directo al Ejecutivo cubano. “Sería imprudente que el Gobierno de Cuba intentara procurarse o acceder a tipos de armas que pudieran alcanzar esta base o el territorio estadounidense”, afirmó.

El responsable del Pentágono advirtió además de que cualquier movimiento en esa dirección podría derivar en una escalada peligrosa. “Estarían abriendo la puerta a una confrontación que no pueden mantener”, añadió.

La base naval de Guantánamo, establecida en 1903, sigue siendo uno de los principales puntos de fricción entre Estados Unidos y Cuba desde la Revolución de 1959, y continúa albergando una presencia militar estadounidense permanente en territorio cubano.

Hegseth, vestido con uniforme de camuflaje, también se dirigió a las tropas desplegadas en el enclave y señaló que el futuro de la relación bilateral depende de decisiones políticas en Washington. “Lo que suceda en el futuro de Cuba está en manos del presidente de Estados Unidos”, sostuvo.

El funcionario añadió que, aunque en el futuro podrían abrirse canales de acercamiento, por el momento la prioridad es la seguridad estratégica en la región.

Las declaraciones se producen en paralelo a una intensificación de la actividad diplomática y militar en torno a Cuba. En semanas recientes, altos mandos estadounidenses han realizado visitas a la región, mientras se mantienen contactos puntuales con autoridades cubanas en medio de un endurecimiento de las sanciones.

La situación refuerza el clima de tensión entre ambos países, que combina señales de diálogo limitado con advertencias públicas y medidas de presión política y económica.

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