Nueva York, 10 junio.- El Mundial de fútbol 2026 se perfila como una de las ediciones más ambiciosas y mediáticas de la historia, con un despliegue sin precedentes en Estados Unidos, México y Canadá, y con un cartel de figuras que podría convertir el torneo en un auténtico escenario de despedidas legendarias.
El protagonismo vuelve a recaer en Lionel Messi, que afronta lo que podría ser su última gran aparición mundialista con la selección de Argentina, vigente campeona del mundo y aspirante a convertirse en la primera en revalidar el título desde 1962.
En paralelo, Cristiano Ronaldo busca cerrar su carrera internacional con el único gran trofeo que aún falta en su palmarés, liderando a Portugal en una nueva oportunidad de conquistar la Copa del Mundo.
Brasil, con cinco títulos en su historia, intentará romper una sequía que se prolonga desde 2002 bajo la dirección del técnico italiano Carlo Ancelotti, quien aspira a hacer historia como el primer seleccionador extranjero en ganar un Mundial.
El torneo, ampliado a 48 selecciones y 104 partidos, ha generado expectativas sobre el nivel competitivo y el impacto del nuevo formato. Figuras como España, Francia, Inglaterra, Portugal, Alemania y Países Bajos parten entre las principales favoritas, en un contexto donde Europa busca consolidar su dominio fuera de su continente.
“Es un Mundial histórico porque es el que tiene más selecciones con posibilidades reales de ganarlo”, señaló el seleccionador español Luis de la Fuente, en referencia a la amplitud de candidatos al título.
Sin embargo, el torneo también está rodeado de controversia más allá del terreno de juego. La organización en Estados Unidos, donde se disputarán 78 partidos, coincide con un contexto político marcado por políticas migratorias restrictivas y tensiones internacionales que ya han generado incidentes con delegaciones y profesionales vinculados al Mundial.
Entre ellos, se han reportado casos de restricciones de entrada a territorio estadounidense y cambios logísticos de selecciones debido a conflictos diplomáticos, lo que ha alimentado críticas de organizaciones de derechos humanos y del entorno del fútbol internacional.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha defendido el nuevo formato y la expansión del torneo, asegurando que se trata del “Mundial más inclusivo de la historia”, aunque las críticas por los precios de entradas y la gestión comercial han sido constantes.
En el plano deportivo, el torneo también se presenta como una cita de leyendas, con jugadores veteranos como Messi, Cristiano Ronaldo, Luka Modric o Manuel Neuer que podrían disputar su último Mundial, mientras nuevas estrellas intentan tomar el relevo generacional.
El técnico español Luis de la Fuente subrayó precisamente esa diversidad competitiva al afirmar que “hay más selecciones con opciones reales que nunca”.
En Estados Unidos, la selección dirigida por Mauricio Pochettino intentará aprovechar la condición de anfitrión para aspirar a un papel protagonista en un torneo donde la expectativa deportiva se mezcla con el impacto económico y político global.
Con millones de espectadores previstos en estadios y pantallas de todo el mundo, el Mundial 2026 se presenta como una edición de dimensiones históricas, tanto por su magnitud como por las tensiones que lo rodean.







