Ciudad de México, 10 junio.- El técnico Javier Aguirre vuelve a colocarse al frente de la selección de México en lo que será su tercera participación mundialista como seleccionador, y probablemente la última, con el objetivo de consolidar un proyecto competitivo de cara a la Copa del Mundo de 2026.

A sus 67 años, el “Vasco” Aguirre ha sido recurrentemente llamado como el “bombero” del fútbol mexicano, encargado de asumir equipos en crisis y reconducirlos en momentos de máxima presión. Ahora afronta el reto de reconstruir un plantel que busca estabilidad y resultados en el torneo que México coorganizará junto a Estados Unidos y Canadá.

Aguirre ya dirigió al conjunto mexicano en los Mundiales de 2002 y 2010, en ambas ocasiones tras ser nombrado a mitad de proceso para salvar eliminatorias complicadas. En ambos ciclos logró clasificar al equipo y alcanzar los octavos de final, aunque sus decisiones tácticas han sido objeto de debate durante años.

El propio entrenador ha reconocido errores del pasado, especialmente en la derrota ante Estados Unidos en el Mundial de Corea-Japón 2002, donde admitió haber modificado el sistema de juego bajo presión. “Me puse nervioso, fue mi visceralidad”, confesó recientemente en una entrevista.

En su nueva etapa, Aguirre ha heredado un equipo que no ha tenido que disputar clasificación, al ser México uno de los anfitriones del Mundial 2026. Sin embargo, la presión ha sido distinta: reconstruir la identidad del equipo tras el golpe sufrido en el Mundial de Qatar 2022.

El seleccionador ha insistido en la necesidad de compromiso total por parte de los jugadores: “Quiero futbolistas orgullosos de competir, que lo dejen todo por su país”, ha señalado en distintas ocasiones.

Su estilo de liderazgo, caracterizado por la exigencia y la cercanía, ha sido destacado por varios jugadores. El mediocampista Érik Lira lo describió como una figura “casi paternal” dentro del vestuario, mientras que el portero Guillermo Ochoa subrayó su capacidad para gestionar la presión mediática y el grupo.

En lo deportivo, el equipo ha mostrado una evolución positiva en 2025, con la conquista de la Liga de Naciones de la CONCACAF y la Copa Oro, además de una racha de ocho partidos sin perder que alimenta el optimismo de cara al torneo.

Aguirre, que también tuvo una destacada trayectoria en clubes europeos como Osasuna y Mallorca, ha construido su reputación sobre equipos sólidos, disciplinados y competitivos, con una base táctica que prioriza el orden defensivo y las transiciones rápidas.

Fuera del campo, el técnico ha reconocido que su principal apoyo es su familia y, en particular, su esposa, a quien menciona frecuentemente en entrevistas como una de las razones de su longevidad en los banquillos.

Con el Mundial 2026 en el horizonte, México deposita en Aguirre la esperanza de un nuevo ciclo exitoso que combine experiencia, disciplina y una última oportunidad de alcanzar un resultado histórico.

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