Dubái, 28 mar.- Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, se atribuyeron este sábado el lanzamiento de un misil balístico contra Israel, en lo que marca su primera intervención directa desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, un conflicto que ya cumple un mes y que amenaza con expandirse a toda la región.
El ejército israelí confirmó que el proyectil fue interceptado, aunque el ataque encendió las alarmas ante la posible apertura de un nuevo frente bélico. El portavoz militar hutí, Yahya Saree, aseguró que la ofensiva estuvo dirigida contra “objetivos militares sensibles” en el sur de Israel.
La escalada se produce en el contexto de una guerra que estalló tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que desencadenó represalias iraníes con misiles dirigidos tanto a territorio israelí como a países del golfo Pérsico.
En paralelo, Israel intensificó sus bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes, incluyendo complejos estratégicos como Arak y Yazd, mientras Teherán respondió atacando posiciones militares en la región, entre ellas una base en Arabia Saudí donde resultaron heridos varios soldados estadounidenses.
La implicación de los hutíes, que controlan la capital yemení, Saná, desde 2014, añade un nuevo nivel de complejidad al conflicto. Analistas advierten que su participación podría reactivar ataques contra rutas marítimas en el mar Rojo, una arteria clave del comercio global por donde transitan bienes valorados en cerca de un billón de dólares anuales.
El conflicto ya tiene un fuerte impacto económico global. Las tensiones en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial, han disparado los precios del crudo y alterado el tráfico aéreo internacional.
En el plano militar, Estados Unidos ha reforzado su presencia en la región con el despliegue de miles de efectivos, incluyendo marines y unidades aerotransportadas, mientras insiste en que puede alcanzar sus objetivos sin recurrir a una invasión terrestre, según reiteró el secretario de Estado Marco Rubio.
A nivel diplomático, varios países han iniciado gestiones para contener la escalada. Shehbaz Sharif confirmó contactos con el presidente iraní, mientras que ministros de Exteriores de Arabia Saudí, Turquía y Egipto viajarán a Islamabad para explorar una salida negociada.
Sin embargo, las perspectivas de paz siguen siendo inciertas. Irán ha rechazado propuestas de alto el fuego impulsadas por Washington, calificándolas de “exigencias irrazonables”, mientras exige garantías sobre su soberanía y compensaciones económicas.
El balance humano del conflicto continúa agravándose. Más de 1.900 personas han muerto en Irán, al menos 19 en Israel y más de 1.100 en Líbano, además de decenas de víctimas en otros países de la región y entre tropas estadounidenses.
En medio de esta escalada, la comunidad internacional observa con creciente preocupación la posibilidad de una guerra regional de gran escala, con consecuencias imprevisibles tanto en el ámbito geopolítico como en la economía global.








