Washington, 25 Marzo — El Pentágono ordenó el despliegue de al menos 2.000 paracaidistas del Ejército de Estados Unidos en Oriente Medio, en medio de la creciente tensión con Irán y mientras persisten versiones contradictorias sobre posibles negociaciones entre ambas potencias.

Según funcionarios citados por medios estadounidenses, las tropas pertenecen a la 82ª División Aerotransportada, una unidad de élite con capacidad de despliegue global en menos de 18 horas. La medida busca ofrecer “nuevas posibilidades de acción” al presidente Donald Trump en el marco del conflicto en curso.

Aunque no se ha precisado el destino exacto de las fuerzas, reportes de The New York Times señalan que una de las opciones sobre la mesa podría ser la toma de la isla de Kharg, principal centro de exportación petrolera iraní en el Golfo Pérsico, objetivo estratégico clave en la economía energética de Teherán.

El despliegue se produce en un contexto marcado por la incertidumbre diplomática. Mientras Trump asegura que existen avances en conversaciones con Irán —incluso calificando los contactos como “productivos”—, Teherán ha negado rotundamente la existencia de negociaciones directas.

No obstante, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, reconoció haber recibido mensajes de “países amigos” en relación con una posible apertura al diálogo, lo que sugiere la existencia de canales indirectos.

La guerra, iniciada tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, entra ya en su cuarta semana. Desde entonces, Irán ha respondido con misiles y drones contra Israel y objetivos en el Golfo, además de mantener bloqueado el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.

En paralelo, crecen las dudas dentro de Estados Unidos sobre una posible escalada militar. Una encuesta de Reuters e Ipsos revela que el 55% de los estadounidenses se opone al envío de tropas a Irán, mientras que solo un 7% respaldaría un despliegue militar a gran escala.

El lunes, Trump anunció que pospondría durante cinco días nuevos ataques contra infraestructuras iraníes, incluidos objetivos energéticos, en un aparente intento por dar margen a la vía diplomática.

Sin embargo, con tropas en movimiento y sin señales claras de un acuerdo, la región se mantiene al borde de una escalada aún mayor.

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