Toronto, 26 mayo.- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha criticado duramente la consulta impulsada en la provincia de Alberta sobre un posible referéndum independentista, calificándola de “no útil” y advirtiendo que podría convertirse en un “farol muy peligroso”.

En una rueda de prensa celebrada este lunes, Carney comparó la iniciativa promovida por la primera ministra provincial, Danielle Smith, con procesos como el referéndum de Quebec o el Brexit en el Reino Unido, señalando que este tipo de votaciones suelen generar consecuencias políticas y económicas mucho más profundas de lo que inicialmente percibe la población.

“En cuestiones de separación, a menudo se plantea que votar a favor no tiene coste, pero eso es un farol muy peligroso”, afirmó el mandatario, quien recordó que en el caso británico las expectativas iniciales sobre el Brexit no reflejaban su impacto real a largo plazo.

Carney, que vivió de cerca ese proceso como exgobernador del Banco de Inglaterra, insistió en que decisiones de este tipo no deben plantearse como un ejercicio simbólico, ya que pueden desencadenar procesos difíciles de revertir.

El jefe del Ejecutivo canadiense también mencionó el caso histórico de Quebec, donde los referéndums independentistas de 1980 y 1995 dividieron profundamente al país y dejaron secuelas políticas duraderas, especialmente el segundo, que se perdió por un margen muy estrecho.

“Los canadienses deben reflexionar sobre lo ocurrido en Quebec y entender que una pregunta que parece abrir una negociación puede convertirse en el inicio de una separación real”, advirtió.

La consulta en Alberta, prevista para octubre de 2026, ha sido impulsada por el gobierno provincial en medio de tensiones con Ottawa por la política energética y medioambiental. Alberta, una de las regiones con mayores reservas petroleras del mundo, acusa al gobierno federal de limitar el desarrollo de sus recursos naturales y de redistribuir su riqueza hacia otras provincias.

Danielle Smith ha defendido el proceso alegando que no implica automáticamente la secesión, sino la posibilidad de que los ciudadanos decidan si quieren abrir la puerta a un futuro referéndum vinculante. Sin embargo, Carney cuestionó que esta iniciativa refleje una demanda electoral real, recordando que no fue un compromiso central en las últimas elecciones provinciales.

El debate ha reavivado las tensiones entre el gobierno federal y Alberta, en un contexto en el que el país vuelve a enfrentarse a discusiones sobre unidad nacional, recursos naturales y el modelo económico canadiense.

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