Washington, DC, 23 feb.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, participará este miércoles en la cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM), que se celebra en San Cristóbal y Nieves, con el objetivo de promover una postura común sobre la situación en Venezuela y mantener la presión sobre Cuba, según informó el Departamento de Estado.
Rubio representará a Estados Unidos en la reunión de líderes caribeños y defenderá las prioridades de la administración del presidente Donald Trump, incluyendo la lucha contra la inmigración ilegal, la estabilidad regional y la prosperidad económica en el hemisferio. Un portavoz del Departamento, Tommy Pigott, indicó que Rubio “reafirmará el compromiso estadounidense de trabajar con los Estados miembros de CARICOM para fortalecer la seguridad y la prosperidad en la región”.
La cumbre se da en un contexto marcado por la operación militar estadounidense que capturó al líder venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, un evento que generó cautela entre los países caribeños. Desde entonces, Trump ha promovido políticas de apertura en el sector petrolero venezolano y concesiones políticas, incluyendo una amnistía para presos políticos, con la intención de estabilizar la región y consolidar la administración interina de Delcy Rodríguez.
Aunque varios Estados caribeños han mostrado reservas públicas ante estas medidas, Trinidad y Tobago se destacó por brindar apoyo logístico a la operación y respaldar abiertamente los ataques militares que Estados Unidos inició contra presuntos narcotraficantes en septiembre pasado. Venezuela ha sido percibida por la mayoría de los países vecinos como un foco de inestabilidad, debido a la emigración masiva de ciudadanos que buscan escapar de la crisis económica y social.
Presión sobre Cuba y relaciones complicadas
Si bien los países miembros de CARICOM han mostrado cierta disposición a colaborar respecto a Venezuela, son más cautelosos ante las demandas estadounidenses sobre Cuba, que mantiene lazos históricos con muchas naciones del Caribe. La isla enfrenta actualmente una crisis energética que ha paralizado gran parte de su economía, producto de los recortes de suministros de petróleo desde Venezuela y la amenaza de sanciones adicionales de Washington.
Rubio, de origen cubano, ha mantenido una política firme contra el gobierno comunista de La Habana, buscando limitar su influencia en la región y reducir los ingresos que Cuba obtiene a través de programas médicos y otros servicios exportados a países caribeños. Según medios estadounidenses, el secretario de Estado mantiene negociaciones directas con miembros de la familia Castro, incluyendo a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, con el objetivo de presionar a La Habana en temas económicos y de derechos humanos.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció desde Ginebra que la política estadounidense busca provocar una “catástrofe humanitaria” en la isla, mientras que en la cumbre de CARICOM del año pasado en Jamaica, la mayoría de los países miembros desoyeron el llamado de Rubio para limitar la presencia de médicos cubanos en la región, una fuente clave de ingresos para Cuba. Solo Guatemala apoyó parcialmente la iniciativa estadounidense, denunciando el programa como una forma de trabajo forzado.
Otros temas en la agenda de la CARICOM
La cumbre abordará también la situación en Haití, donde la violencia, la pobreza y la inestabilidad política persisten. Un consejo de transición traspasó recientemente el poder al primer ministro respaldado por Estados Unidos, tras no lograr controlar las bandas armadas en el país. La falta de perspectiva para celebrar elecciones libres y transparentes mantiene la preocupación regional, y la CARICOM busca mecanismos para estabilizar el país con apoyo internacional.
En este marco, la participación de Marco Rubio en la cumbre será clave para que Estados Unidos coordine sus políticas en el Caribe, mantenga la presión sobre Venezuela y Cuba, y fortalezca sus vínculos con los Estados miembros de CARICOM frente a la creciente complejidad política y económica de la región. La reunión se perfila como un escenario estratégico para alinear posturas y definir acciones conjuntas que puedan garantizar estabilidad y seguridad en el hemisferio occidental.





