A bordo del Air Force One, 23 de enero.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró este jueves su Junta de Paz para Gaza, una iniciativa con la que busca liderar los esfuerzos internacionales para sostener el alto el fuego entre Israel y Hamás, asegurando que “todos quieren formar parte” de un organismo que, según afirmó, podría llegar a rivalizar con Naciones Unidas, pese a la negativa de varios aliados tradicionales de Washington a sumarse al proyecto.
Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, Trump intentó impulsar una hoja de ruta para definir el futuro de la Franja de Gaza, devastada por el conflicto. La iniciativa, sin embargo, quedó parcialmente eclipsada esta semana por las polémicas declaraciones del mandatario sobre Groenlandia, incluidas amenazas de control territorial que posteriormente fueron matizadas.
“Esto no es para Estados Unidos, es para el mundo”, sostuvo Trump ante líderes y representantes internacionales. “Si tenemos éxito en Gaza, creo que podremos extender este modelo a otros conflictos”, añadió.
El acto contó con la presencia de Alí Shaath, designado como jefe de un futuro gobierno tecnocrático en Gaza, quien anunció que el paso fronterizo de Rafah se abrirá en ambas direcciones la próxima semana. Israel, no obstante, evitó confirmar esta información y se limitó a señalar que el asunto estaba siendo evaluado. Actualmente, el lado gazatí del cruce permanece bajo control militar israelí.
Inicialmente concebida como un grupo reducido de líderes para supervisar el alto el fuego, la Junta de Paz ha evolucionado hacia una estructura mucho más ambiciosa. Ese cambio ha despertado recelos sobre su composición y mandato, lo que ha llevado a varios países cercanos a Estados Unidos a optar por no participar.
Trump aseguró que hasta 59 países han expresado su apoyo a la iniciativa, aunque en el evento de Davos solo estuvieron representadas 19 naciones, entre ellas Azerbaiyán, Paraguay y Hungría. “Ustedes son las personas más poderosas del mundo”, dijo el presidente estadounidense a los asistentes.
Durante el vuelo de regreso a Washington, Trump explicó que algunos líderes desean integrarse, pero requieren antes la aprobación de sus parlamentos nacionales. Entre ellos mencionó a la primera ministra italiana Giorgia Meloni y al presidente polaco Karol Nawrocki.
Aunque el mandatario ha insinuado que la Junta podría asumir funciones que hoy desempeña la ONU, matizó que ambos organismos podrían trabajar de forma coordinada. Aun así, criticó la eficacia de Naciones Unidas, afirmando que su actuación ha sido insuficiente para frenar diversos conflictos internacionales.
Las críticas internacionales no se hicieron esperar. Varios gobiernos han cuestionado la invitación extendida al presidente ruso Vladímir Putin y a otros líderes de corte autoritario. Reino Unido, Francia, Noruega y Suecia ya han confirmado que no participarán, mientras que Canadá mantiene una posición cautelosa y no ha formalizado su adhesión.
Trump defendió la inclusión de Moscú y afirmó que Rusia podría aportar 1.000 millones de dólares para fines humanitarios, siempre que pueda utilizar activos previamente bloqueados por Estados Unidos. “Si usa su propio dinero, eso es magnífico”, respondió el mandatario al ser consultado sobre el tema.
La creación de la Junta de Paz coincide con una semana de fuertes tensiones diplomáticas, marcada también por amenazas de aranceles a países aliados y advertencias contra Irán. Trump reiteró que Estados Unidos ha enviado una “flota enorme” hacia aguas cercanas al país persa como medida disuasoria ante la represión de protestas internas, y mantuvo la advertencia de imponer un arancel del 25 % a las naciones que comercien con Teherán.
En paralelo, el presidente estadounidense mantuvo una reunión a puerta cerrada con su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, que calificó como “muy buena”, aunque expresó escepticismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo rápido para poner fin a la guerra en Ucrania. Zelenskyy anunció posteriormente la celebración de reuniones trilaterales entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia en Emiratos Árabes Unidos.
“Ahora creo que ambas partes quieren llegar a un acuerdo, pero ya veremos”, concluyó Trump, dejando en el aire el alcance real de su ambiciosa Junta de Paz, un proyecto que aspira a redefinir el equilibrio diplomático internacional en uno de los momentos más convulsos de la política global reciente.








