Washington, 13 enero.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes la cancelación de todo diálogo con las autoridades de Irán hasta que “cesen los asesinatos” durante las protestas que sacuden al país, y aseguró a los manifestantes que la “ayuda está en camino”.
A través de su red social Truth Social, el mandatario instó directamente a los ciudadanos iraníes a mantener las movilizaciones. “¡Patriotas iraníes, sigan protestando! ¡Tomen el control de sus instituciones! Guarden los nombres de los asesinos y los responsables de los abusos. Pagarán un alto precio. He cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que cesen los asesinatos sin sentido de los manifestantes”, escribió.
Trump concluyó su mensaje con un llamado simbólico al cambio en Irán, utilizando el acrónimo “MIGA” (Make Iran Great Again o “Hacer grande a Irán de nuevo”), en una adaptación de su conocido lema político en Estados Unidos.
El anuncio se produce después de que se conociera que el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, habría contactado el pasado fin de semana al enviado especial de Trump para Medio Oriente y Ucrania, Steve Witkoff, con el aparente objetivo de reducir la tensión entre ambos países.
Estos contactos se dieron tras las advertencias de Trump sobre posibles ataques contra Irán en respuesta a la represión ejercida por las autoridades frente a las protestas masivas, que han dejado un elevado número de muertos y detenidos en distintos puntos del país.
En el marco de esta escalada, el mandatario estadounidense afirmó el lunes que Washington impondrá un arancel del 25 % a cualquier país que “haga negocios” con Irán, reforzando así la presión económica sobre Teherán. Desde la Casa Blanca también se ha señalado que no se descartan acciones militares.
En los últimos días, organizaciones opositoras y entidades defensoras de los derechos humanos han difundido cifras dispares sobre el número de víctimas de la represión. Según los balances más recientes, las protestas habrían dejado entre más de 500 y casi 650 manifestantes muertos, incluidos menores de edad, lo que ha intensificado la condena internacional y elevado la tensión entre Washington y Teherán.







