Fort Erie, Ontario, 25 de diciembre — Burdett «Burd» Sisler se prepara para celebrar su 111.ª Navidad rodeado de su extensa familia: cinco hijos, 11 nietos, 22 bisnietos y hasta 14 tataranietos. Nacido el 14 de abril de 1915 en Akron, Ohio, Sisler se mudó a Canadá en su infancia y recientemente fue reconocido como la persona viva de mayor edad de Canadá, tras la muerte de Margaret Romans a sus 113 años.
A lo largo de su vida, Sisler sobrevivió a dos guerras mundiales y dos pandemias, sin haber pisado un hospital, ni siquiera al nacer: “Ni siquiera nací en un hospital. Nací en una mesa de cocina”, recuerda entre risas. A los 18 años comenzó a trabajar en la fábrica de Goodyear en Etobicoke, ganando 480 dólares al año, una suma muy superior a la media de la época.
En 1939 se casó con Mae, la misma semana que Canadá entró en la Segunda Guerra Mundial. En 1943 fue llamado al servicio militar, inicialmente en la Real Fuerza Aérea Canadiense, y luego transferido al ejército. Participó en ejercicios secretos con gas mostaza, formándose posteriormente como mecánico de radares y telecomunicaciones, y alcanzó el rango de sargento.
Tras dejar el ejército, Sisler trabajó aproximadamente 30 años en la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá, donde se destacó por su trato cordial con los viajeros. Su vida activa y saludable, que incluye no fumar, beber muy poco alcohol, jugar a los bolos hasta los 103 años y mantener su mente ocupada con lectura y rompecabezas, ha sido clave para su longevidad.
El veterano ha sido reconocido oficialmente por la Asamblea Legislativa de Ontario, donde todos los presentes se pusieron de pie para aplaudirlo, destacando su compromiso con Canadá y su involucramiento en la comunidad local, incluyendo la Legión Real Canadiense y actividades recreativas.
A sus 111 años, Burd Sisler sigue siguiendo la actualidad y reflexionando sobre el mundo: “Me entristece ver el estado en que se encuentra nuestro mundo. La economía norteamericana está sufriendo un duro golpe. Es casi como si estuviéramos en guerra”, comentó, demostrando lucidez y conciencia histórica en pleno siglo XXI.
Su historia de vida es un testimonio de resiliencia, servicio y amor por la familia, y continúa inspirando a quienes lo rodean mientras celebra otra Navidad en Canadá.








