Santiago de Chile, 13 dic.— El abogado y exdiputado ultracatólico José Antonio Kast podría sumarse este domingo a la ola de líderes de extrema derecha que gobiernan en distintas partes del mundo y convertirse en el primer dirigente abiertamente pinochetista en llegar a La Moneda desde el retorno de Chile a la democracia en 1990.

Aunque quedó en segundo lugar en la primera vuelta de noviembre, con el 23,9 % de los votos, todos los sondeos de opinión indican que el líder del Partido Republicano tendría el camino despejado para imponerse en la segunda vuelta presidencial.

El respaldo explícito de los demás candidatos de derecha y extrema derecha que no avanzaron al balotaje le permitiría superar con holgura a la candidata única de la izquierda, la exministra comunista Jeannette Jara, quien obtuvo el 26,6 % en la primera ronda.

Una estrategia cuidadosamente calculada

A diferencia de sus intentos anteriores por alcanzar la Presidencia en 2017 y 2021, Kast ha optado esta vez por una estrategia mucho más medida, centrada casi exclusivamente en la idea de que “Chile se cae a pedazos” y atraviesa la peor crisis de seguridad de su historia reciente, pese a que la tasa de homicidios continúa siendo una de las más bajas de América Latina.

En esta campaña evitó cuidadosamente referirse en público a sus convicciones ultraconservadoras y a su histórica defensa de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). También dejó fuera propuestas que en el pasado le restaron apoyo electoral, como prohibir el aborto o eliminar el Ministerio de la Mujer.

Hace cuatro años llegó a afirmar que, si Pinochet estuviera vivo, votaría por él. Consultado recientemente en debates y entrevistas, se ha limitado a señalar que mantiene “las mismas convicciones”, pero que “hoy los chilenos tienen otras urgencias”.

Su campaña es monotemática y sabe que meterse en otros asuntos es ganarse problemas gratis”, explicó a EFE el periodista Felipe González Mac-Connell, coautor del libro Kast. La ultraderecha a la chilena.

Seguridad, migración y promesas polémicas

La propuesta central de Kast es instaurar un “gobierno de emergencia” para aplicar mano dura contra la delincuencia y blindar la frontera norte mediante vallas y zanjas.

Desde hace meses mantiene una cuenta regresiva pública para los cerca de 340.000 migrantes irregulares que viven en Chile, a quienes insta a abandonar voluntariamente el país antes de su eventual asunción al poder. En caso contrario, promete localizarlos y expulsarlos, sin aclarar qué ocurriría con ciudadanos de países que no acepten su retorno, como Venezuela.

Tampoco ha detallado cómo cumpliría otra de sus promesas más controvertidas: un recorte fiscal de 6.000 millones de dólares en 18 meses sin reducir el gasto social, una meta que economistas de distintos sectores califican de inviable.

Raíces pinochetistas y trayectoria política

Hijo de una familia de migrantes alemanes —su padre estuvo afiliado al partido nazi— y licenciado en Derecho por la Pontificia Universidad Católica, Kast no es un outsider político. Fue diputado durante 16 años por la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), colectividad que abandonó antes de su primera candidatura presidencial como independiente.

En 2019 fundó el Partido Republicano, con el que perdió la segunda vuelta de 2021 frente a Gabriel Boric y lideró en 2023 el segundo y fallido proceso constitucional.

Fue incapaz de asumir un rol de estadista y permitir una Constitución de consenso”, afirmó a EFE Carlos Malamud, investigador del Real Instituto Elcano.

Kast, de 59 años y padre de nueve hijos, “creó su propio partido argumentando que él no había cambiado y que quienes se moderaron fueron los partidos tradicionales de la derecha”, explicó Cristóbal Rovira, académico de la Universidad Católica.

“Eso le permite presentarse como conservador y no como ultraderechista, pero no hay que olvidar que proviene de una derecha con raíces autoritarias y pinochetistas”, añadió.

Más cerca de Meloni que de Trump

Si se confirman las encuestas, Kast sería el primer presidente chileno que defendió públicamente a Pinochet y apoyó su continuidad en el plebiscito de 1988.

Hasta ahora, el único presidente de derecha desde el retorno a la democracia fue Sebastián Piñera, quien gobernó en dos períodos no consecutivos y votó en contra de la permanencia del dictador.

Aunque comparte ejes programáticos con líderes como Donald Trump o Javier Milei, Kast se diferencia en las formas, con un estilo menos disruptivo y confrontacional, pese a que en sus actos aparecen seguidores con gorras del eslogan “MAGA”.

Su perfil se asemeja más a las derechas radicales populistas europeas, como Giorgia Meloni en Italia o Marine Le Pen en Francia”, señaló Rovira. De hecho, la primera ministra italiana fue una de las primeras líderes internacionales en llamarlo tras la primera vuelta, y Kast la visitó en Roma el pasado septiembre.

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