La Paz, 26 ago.- Tras casi 20 años de hegemonía, el izquierdista Movimiento Al Socialismo (MAS) de Bolivia sufrió una histórica derrota en las elecciones del 17 de agosto, obteniendo apenas dos diputados y quedando sin senadores, según los resultados oficiales presentados este martes por el Tribunal Supremo Electoral.
La centroderecha se impone de cara a la segunda vuelta: Rodrigo Paz (centrista) y Jorge “Tuto” Quiroga (derechista) están habilitados para disputar el balotaje presidencial el 19 de octubre, cuya convocatoria oficial se espera este miércoles.
De los 166 asambleístas, el partido de Paz logró 65, el de Quiroga 51, mientras que la alianza del empresario Samuel Doria Medina consiguió 32 legisladores. La fuerza Súmate, del alcalde de Cochabamba Manfred Reyes Villa, obtuvo seis representantes.
Según la analista política Verónica Rocha, “lo que estamos viendo es un desplazamiento hacia la centroderecha del bloque nacional popular como llamó el MAS a sus bases sociales. Hay un desmembramiento en varios pedazos”.
En comparación, en 2020 el MAS había obtenido 96 asambleístas, controlando los dos tercios del Congreso. La crisis económica y la disputa entre Evo Morales y el presidente Luis Arce por el control del partido llevaron a la peor elección de la fuerza izquierdista.
El MAS postuló este año a Eduardo Del Castillo, exministro de Gobierno, quien logró 3,17% de los votos, apenas por encima del mínimo legal para conservar la personería jurídica del partido. La mejor posición dentro de la izquierda la obtuvo Andrónico Rodríguez, presidente del Senado, con 8,5% de los votos y representación de ocho diputados por su fuerza disidente.
El presidente Arce culpó a Morales por la derrota, tras un récord de 19,87% de votos nulos, frente al 4% de anteriores comicios.
“El MAS está prácticamente muerto como partido, como movimiento; está acabado”, afirmó el politólogo Diego von Vacano, destacando que Evo Morales sigue siendo una figura influyente en la política boliviana.
Ninguna fuerza logró los dos tercios necesarios para aprobar leyes, por lo que el ganador del balotaje deberá tejer pactos políticos para implementar su plan de gobierno, indicó el analista Carlos Saavedra.








