MADRID, 26 DE MAYO. Miles de personas se congregaron este domingo en la emblemática plaza de Cibeles para exigir una sanidad más pública y mejor financiada en la Comunidad de Madrid. La manifestación, convocada por la plataforma ‘Vecinas y vecinos de los barrios y pueblos de la Comunidad de Madrid’, ha sido un claro reproche al Ejecutivo regional presidido por Isabel Díaz Ayuso, acusado de privatizar servicios y desmantelar la Atención Primaria.
Según datos de la Delegación del Gobierno, la protesta reunió a unas 30.000 personas, que partieron a las 12:00 horas desde cuatro puntos distintos de la capital: plaza del Doctor Marañón (norte), Atocha (sur), Hospital de La Princesa (este) y plaza de Callao (oeste). Las columnas convergieron en Cibeles, donde se leyó un manifiesto cargado de críticas contra el Gobierno regional madrileño.
Bajo el lema ‘Salvemos nuestra sanidad pública’ , la movilización denunció los recortes en el sistema sanitario y exigió una sanidad 100% pública. Los manifestantes portaron pancartas con mensajes como «La sanidad no se vende, se defiende» y criticaron lo que consideran una gestión insuficiente de la Atención Primaria, señalando problemas como «demoras insoportables», un personal «sobreexplotado» y una salud mental «abandonada».
Críticas al modelo sanitario
Ricardo Chacón, miembro de la plataforma convocante, denunció que las privatizaciones impulsadas por el Gobierno regional «no están funcionando» y aseguró que estas medidas no buscan el beneficio del paciente, sino el lucro de empresas privadas. Por su parte, Luis López, otro de los portavoces, destacó la necesidad de invertir más en prevención, ya que es «mucho más barato que curar». López reclamó que al menos el 25% del presupuesto sanitario de la Comunidad de Madrid se destine a la Atención Primaria.
Los organizadores también alertaron sobre la situación crítica del sistema: un millón de personas en lista de espera y decenas de miles de niños sin pediatra asignado. «Llegar a un hospital puede ser motivo de vida o muerte», afirmó López, urgiendo a la ciudadanía a seguir movilizándose para defender la sanidad pública.
Posturas políticas
La izquierda política madrileña respaldó ampliamente la protesta. Reyes Maroto, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, acusó al alcalde José Luis Martínez-Almeida de ser «cómplice» de la situación actual y exigió a Ayuso que defienda lo público frente a los procesos de privatización. Maroto subrayó que miles de madrileños dependen exclusivamente del sistema público porque no tienen acceso a seguros privados.
Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid en la Asamblea regional, exigió «respeto» por la sanidad pública y sus profesionales. Criticó que la región «más rica de España» tenga 139.000 niños sin pediatra asignado, 625.000 pacientes sin médico de cabecera y un millón de personas esperando una prueba diagnóstica o una operación. Bergerot denunció el supuesto vínculo entre el Grupo Quirón, Ayuso y su pareja, Alberto González Amador, afirmando que «los servicios públicos no se venden, y menos a cambio de favores inconfesables».
Por su parte, Irene Montero, eurodiputada de Podemos, defendió que «si una persona enferma no puede acudir al mejor hospital público o al mejor centro de salud, no hay democracia ni dignidad de la vida». Montero criticó duramente la gestión de Ayuso, acusándola de beneficiar a grandes grupos empresariales como Quirón mientras la sanidad pública se deteriora. Según Montero, los pagos de la Comunidad de Madrid al Grupo Quirón se han multiplicado desde que Ayuso y su pareja iniciaron su relación.
Un llamado a la acción
La manifestación dejó claro que la lucha por una sanidad pública más fuerte no terminará pronto. Los organizadores pidieron a los ciudadanos mantenerse activos y vigilantes frente a políticas que prioricen el negocio privado sobre el bienestar común. Con un mensaje contundente, la protesta envió un recordatorio al Gobierno regional: la sanidad pública es un derecho irrenunciable que merece ser defendido con determinación.








