Ciudad de méxico, 7 de noviembre.- Por las avenidas de la Zona Metropolitana del Valle de México transitan aproximadamente 6.5 millones de vehículos que tienen hasta 20 años de antigüedad, lo que, en términos ambientales, se traduce en una alta contaminación que incrementa el deterioro de la calidad del aire y el incremento de las concentraciones de ozono.
En ese contexto, la Iniciativa Climática de México (ICM) presentó un planteamiento ante la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) que pide endurecer los criterios de verificación vehicular, con lo cual propone un nuevo esquema de hologramas para restringir la circulación de vehículos con mayores emisiones en Ciudad de México y Estado de México a partir de 2027. La propuesta plantea que los beneficios de verificación dependan del desempeño ambiental, el rendimiento y la vida útil certificada de cada auto, en lugar de su año modelo.
De acuerdo al ICM, el programa vigente permite que vehículos de hasta 20 años obtengan el holograma “0” y circulen con menos restricciones, aunque sus sistemas de control de emisiones ya estén deteriorados y, por tanto, impliquen mayor contaminación.
El documento, disponible en el portal web de la Iniciativa Climática de México —un think tank especializado en impulsar políticas públicas para acelerar la acción climática en el país—, parte de un dato alarmante sobre la contaminación en la Megalópolis: en 2023 hubo 209 días con calidad del aire mala o muy mala por concentraciones de ozono, equivalentes a seis de cada 10 días del año, de acuerdo con registros de la Secretaría de Medio Ambiente capitalina y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático.
En ese sentido, la organización sostiene que el parque vehicular creció bajo una norma de emisiones, la NOM-042, que no ha sido actualizada en dos décadas. A ello, se agrega que la flota de la zona metropolitana ronda los 6.5 millones de vehículos, incluidos modelos con hasta 20 años de antigüedad.
La propuesta del ICM plantea que los hologramas de verificación vehicular en la Megalópolis dejen de asignarse principalmente por el año modelo y pasen a depender del desempeño ambiental comprobable de cada unidad. Bajo ese criterio, el kilometraje, el consumo de combustible, las emisiones y la durabilidad de los sistemas anticontaminación definirían qué beneficios de circulación puede recibir cada vehículo.
El holograma Exento Permanente quedaría reservado para los autos sin emisiones por el escape, como los eléctricos de batería y los de celda de combustible. Los híbridos enchufables podrían obtener un beneficio temporal si cumplen con límites de emisiones y rendimiento, además de acreditar el buen estado de su batería y de sus sistemas de control de contaminantes cuando deban renovar el permiso.
Para los hologramas “00” y “0”, el esquema establecería requisitos más estrictos de eficiencia y certificación ambiental. Los vehículos que superen el kilometraje o la vida útil para la que fueron certificados perderían la posibilidad de renovar beneficios, aun si su año modelo les permitía obtenerlos bajo las reglas actuales.
La propuesta del ICM busca que los beneficios de circulación se otorguen con base en las emisiones, el rendimiento de combustible, el kilometraje y la durabilidad de los sistemas anticontaminación de cada vehículo. El modelo reemplazaría gradualmente el criterio actual, que permite obtener algunos hologramas principalmente por el año de fabricación.








