México, 25 de octubre.- Las calaveritas de azúcar son una de las piezas más representativas de las ofrendas de Día de Muertos en México.
Se elaboran con una técnica llamada alfeñique, introducida por los españoles en la época colonial y adoptada por los artesanos mexicanos para honrar a los difuntos.
Hoy en día acompañan el pan de muerto y el cempasúchil en los altares, y también se regalan con el nombre de la persona escrito en la frente, como un gesto entre cariñoso y burlón hacia la muerte.
Las calaveritas de azúcar son figuras moldeadas a mano con una pasta a base de azúcar glass que se endurece al secar. No requieren horno ni cocción, solo una masa firme que se trabaja como si fuera plastilina.
La técnica es simple: se bate un aglutinante líquido, se incorpora el azúcar glass tamizado y se moldea con los dedos hasta lograr la forma clásica de cráneo.
El tiempo total ronda las 4 horas, pero casi todo es tiempo de secado y no de trabajo activo.
No necesitas colorantes artificiales para darle vida a tus calaveritas de azúcar.
Con un poco de agua y algunos ingredientes de tu alacena, puedes preparar tintes naturales sin salir a comprar nada extra.
Diluye cada ingrediente en unas gotas de agua antes de aplicarlo con un pincel o palillo sobre la superficie ya seca de la calaverita.
Deja secar cada color por completo antes de aplicar el siguiente, para evitar que se mezclen y pierdan intensidad.








