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El simple hecho de oler café puede cambiar el estado de ánimo: un estudio observó más relajación y menos emociones negativas

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Redacción, 17 de septiembre.- El café puede empezar a producir una reacción antes de que llegue a la boca. Un estudio de la Universidad Farmacéutica Showa, en Japón, observó que el aroma de una taza recién preparada se asoció con una baja de emociones negativas y un cambio en la actividad cerebral de adultos jóvenes durante una exposición de cinco minutos.

La investigación, publicada en Nutrients, buscó responder si el olor del café modifica a la vez el ánimo, el cerebro y el sistema cardiovascular. Para ello reunió a 20 estudiantes de entre 20 y 29 años y tomó mediciones antes y después del ensayo.

Los participantes no bebieron café. Se sentaron frente a una infusión hecha con 20 gramos de café molido y 400 mililitros de agua calentada a 85 ℃ (185 ℉). El recipiente se colocó a unos 50 centímetros de cada persona.

Durante ese lapso, los investigadores registraron las ondas cerebrales con una diadema portátil, así como el ritmo cardíaco y su variabilidad. Los voluntarios también respondieron una encuesta que mide tensión, ansiedad, depresión, ira, vigor, fatiga y confusión.

Después de percibir el aroma, los participantes informaron menos fatiga, tensión, ansiedad, confusión y desánimo. El nivel de vigor, en cambio, no aumentó de forma clara.

El resultado sugiere que la experiencia no provocó una sensación inmediata de energía, sino una atenuación de estados emocionales desagradables. El olfato tiene una relación cercana con áreas del cerebro vinculadas a la memoria y las emociones, por lo que un aroma familiar puede activar asociaciones con rutinas, descansos o experiencias previas.

El equipo detectó un aumento en un índice de relajación calculado a partir de señales del electroencefalograma (EEG). Esa medida combina la actividad de distintos tipos de ondas cerebrales, como alfa, beta y theta.

La variación debe interpretarse con prudencia. El cambio absoluto del índice fue reducido y todavía no se sabe qué magnitud tendría que alcanzar para reflejar una relajación relevante desde el punto de vista fisiológico.

En contraste, la frecuencia cardíaca y la variabilidad del pulso no presentaron modificaciones claras. Tampoco hubo una relación estable entre las personas que se sintieron mejor y aquellas que mostraron mayores cambios en el EEG. El estado de ánimo, las ondas cerebrales y el corazón no respondieron como un único mecanismo.

El estudio no incluyó un grupo de comparación. No hubo participantes expuestos a una habitación sin olor, a otro aroma ni a un placebo. Por eso, no se puede concluir que el café haya sido la causa exclusiva de los cambios.

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