Redacción, 17 de septiembre.- En una entrevista con Infobae en Vivo, el economista Iván Ordóñez comparó la expansión agroindustrial de Brasil con el estancamiento productivo argentino y vinculó la diferencia con la continuidad de las políticas aplicadas a las exportaciones. “En veinticinco años ellos hicieron treinta y siete cosechas argentinas”, afirmó al describir el crecimiento brasileño desde comienzos de siglo.
Para Ordóñez, la diferencia se explica, en primer lugar, por las condiciones que enfrentaron los productores de ambos países. “La primera y más importante es que no se le cobraron retenciones ni prohibición de exportación ni cepo a los productores”, dijo sobre el caso brasileño. Según expuso, en una serie de 23 años la facturación por hectárea del productor brasileño fue el doble de la argentina.
El economista sostuvo que esa brecha acumulada equivalió a 1.550 millones de toneladas y la relacionó con las dificultades de crecimiento de la economía argentina. “El desafío de la Argentina es crecer”, planteó, y agregó que un aumento sostenido del producto por habitante permitiría aliviar restricciones presupuestarias y reducir la pobreza.
Ordóñez ubicó el proceso en la expansión territorial de Brasil hacia el oeste. Recordó que, hacia 1920, cerca del 80% de la población brasileña vivía a menos de 100 kilómetros de la costa y señaló que el agro fue una herramienta para poblar el interior del país.
La ganadería comenzó a extenderse en el Cerrado desde la década de 1980 y, más tarde, la agricultura ganó terreno con el ciclo de altos precios de las materias primas. “Se desplazan las vacas y entra la siembra”, sintetizó, aunque precisó que parte del rodeo pasó a sistemas de encierre.
El resultado, según describió, fue un cambio demográfico y urbano en la región. “La migración se dio en treinta años”, afirmó sobre el traslado de 5,3 millones de personas desde el área metropolitana de São Paulo hacia zonas rurales y ciudades del centro-oeste. Esa dinámica, dijo, estuvo acompañada por la formación de una red de unas 700 ciudades.
Como ejemplo, mencionó a Goiânia, que en los años 80 tenía menos de 500.000 habitantes y hoy supera los 2,8 millones. De acuerdo con sus cifras, el producto interno bruto por habitante de las zonas agropecuarias brasileñas se ubica 11% por encima del de São Paulo y Río de Janeiro.
El entrevistado señaló que la expansión productiva no quedó limitada a la actividad dentro de los establecimientos rurales. “Siempre lo que pasa afuera del lote es mucho más importante que lo que pasa adentro del lote”, expresó, al referirse a la aparición de bancos, comercios, servicios médicos y universidades en las áreas que crecieron con el agro.
En esa línea, destacó que en el centro-oeste brasileño los graduados anuales de carreras vinculadas al agro pasaron de 300 en 1995 a 6.000 en la actualidad. Para Ordóñez, el dato muestra que el sistema productivo demandó perfiles técnicos y profesionales: “No es un derrame, es que el sistema productivo se vuelve más complejo y requiere de gente más entrenada”.
También remarcó el crecimiento del comercio exterior de esa región. Según sus datos, el centro-oeste pasó de exportar 160 dólares por habitante, una cifra inferior al promedio nacional, a vender al exterior 3.000 dólares per cápita, el doble que el promedio de Brasil.








