Washington, 11 agosto.- El Departamento de Estado de Estados Unidos informó que ha revocado más de 175.000 visados a ciudadanos extranjeros desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump, en enero de 2025, como parte del endurecimiento de la política migratoria de su Gobierno.
La mayoría de las cancelaciones estuvieron relacionadas con incidentes con las fuerzas del orden, agresiones, robos y conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas, según detalló el Departamento de Estado.
La Administración estadounidense recordó que un visado para ingresar al país constituye «un privilegio, no un derecho» y aseguró que utilizará todos los recursos disponibles contra quienes considere que han abusado de ese privilegio.
Agresiones, delitos y apoyo a la violencia
Entre los casos citados por el Departamento de Estado figuran extranjeros acusados de agresión sexual o de alterar el orden público.
La Administración también señaló que revocó visados a varios extranjeros que, según las autoridades, celebraron el asesinato del activista conservador Charlie Kirk ocurrido el año pasado.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha utilizado además la revocación de visados como instrumento de política exterior.
Entre los casos mencionados por el Gobierno estadounidense figuran un ciudadano cubano al que vincula con una supuesta «operación de influencia» del Gobierno de La Habana, así como ciudadanos iraníes relacionados, según Washington, con el régimen iraní.
Mayor control sobre los solicitantes
Las revocaciones se producen mientras la Administración Trump mantiene una política migratoria más restrictiva y ha incrementado los controles para obtener un visado estadounidense.
El Gobierno ha impuesto, entre otras medidas, fianzas para determinados tipos de visados en ciudadanos de algunos países y un mayor escrutinio de los solicitantes.
Las autoridades también han ampliado el análisis de las redes sociales de los extranjeros que solicitan ingresar a Estados Unidos, dentro de una estrategia que busca identificar posibles riesgos de seguridad, fraude o actividades consideradas contrarias a los intereses estadounidenses.
La cifra de más de 175.000 visados revocados representa uno de los datos más significativos del endurecimiento de la política migratoria estadounidense desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.








