Windsor, 11 agosto.- La ex Miss Universo Canadá Ashley Callingbull interrumpió el concurso nacional de belleza celebrado en Windsor, Ontario, para denunciar lo que calificó como apropiación cultural en algunos de los trajes utilizados por las participantes durante la edición de 2026.
Callingbull, quien pertenece a la Nación Enoch Cree de Alberta y fue la primera mujer indígena canadiense en ganar el título de Mrs. Universe en 2015, tomó la palabra en el escenario justo antes de que el director del certamen, Sonny Borrelli, anunciara a las 20 semifinalistas.
“A veces se cometen errores. Estamos en 2026. Deberíamos haber aprendido la lección”, afirmó Callingbull ante el público.
La presentadora sostuvo que parte del proceso de reconciliación en Canadá implica educarse, aprender y comprender las culturas indígenas, y pidió que el certamen adopte medidas para evitar situaciones similares en el futuro.
Los trajes que provocaron la controversia
La polémica surgió durante el desfile de vestuario celebrado el 4 de agosto, cuando las 35 concursantes competían por la corona de Miss Universo Canadá 2026.
Una de las participantes, Karisa Haverkamp, apareció en el escenario con un tocado de plumas turquesas, negras y blancas, además de una pequeña mano roja pintada en una de sus mejillas.
Otra concursante, Jasleen Kaily, presentó un traje de dos piezas denominado “Belleza Ártica”, con flecos marrones en los muslos, dos trenzas y un recorte con forma de hoja de arce en la espalda.
Los atuendos generaron críticas de miembros de comunidades indígenas, quienes consideraron que algunos elementos representaban de manera inapropiada símbolos y aspectos de las culturas originarias.
Callingbull aseguró que quedó sorprendida al ver los trajes.
“Me quedé boquiabierta. Esto no puede ser real. No podía creer que esto estuviera pasando. ¿Quién permitió esto en el escenario? ¿Quién lo aprobó?”, relató posteriormente en declaraciones a CBC Indigenous.
La modelo y presentadora señaló que los elementos tradicionales o sagrados no deberían utilizarse de esa manera y aseguró que manifestó inmediatamente su preocupación a los organizadores.
El certamen promete nuevas reglas
Durante el evento, Callingbull explicó que había hablado con Borrelli y que la organización se comprometió a establecer directrices específicas sobre vestuario y enlaces culturales para futuras ediciones.
Borrelli también ofreció disculpas públicamente.
“En nombre de todos los que formamos parte de Miss Universo Canadá, no era nuestra intención ofender a nadie y, si lo hicimos, asumimos toda la responsabilidad y aprenderemos de ello”, declaró.
El director añadió que Callingbull será el enlace cultural de la organización en adelante.
Callingbull respondió que el objetivo será garantizar que las comunidades indígenas sean tratadas con respeto.
“Nos aseguraremos de que todos sean respetados y honrados como corresponde”, afirmó.
Críticas por representación de las mujeres indígenas
Emma Morrison, quien fue Miss Mundo Canadá en 2022 y pertenece a la comunidad Mushkegowuk Cree de la Primera Nación Chapleau Cree, cuestionó igualmente los atuendos.
Morrison consideró que algunos de los elementos utilizados resultaban culturalmente inapropiados y sexualizaban a los pueblos indígenas.
También cuestionó la utilización de una mano roja en el rostro de Haverkamp, que interpretó como una referencia al movimiento relacionado con las mujeres y niñas indígenas desaparecidas y asesinadas (MMIWG).
A su juicio, una referencia a una problemática tan grave requiere un contexto adecuado y no debería utilizarse simplemente como parte de un espectáculo.
“El escenario en el que celebramos a Ashley Callingbull hace apenas dos años es el mismo escenario en el que ahora se le falta al respeto”, afirmó Morrison, quien atribuyó la controversia principalmente a una falta de educación sobre las culturas indígenas.
Las concursantes ofrecieron disculpas
Tras la controversia, Haverkamp reconoció en Instagram que su vestuario había provocado “dolor y ofensa” entre miembros de las comunidades indígenas.
La concursante aseguró que había aprendido de lo ocurrido y que estaba comprometida con alzar la voz en defensa de mujeres que han sufrido violencia, trauma y opresión.
Kaily también publicó una disculpa y afirmó que nunca tuvo intención de faltar al respeto ni de tergiversar la cultura indígena.
Según explicó, su intención al diseñar el traje era reconocer y celebrar a uno de los pueblos originarios de Canadá.
Miss Universo Canadá, por su parte, emitió un comunicado en el que aseguró que no pretendía causar ofensa, daño o malentendidos.
Sin embargo, Morrison señaló que el comunicado no incluía una disculpa directa.
La organización anunció posteriormente que está trabajando en una guía integral de vestuario que establecerá normas y estándares claros para las futuras ediciones del certamen.
Una controversia que revive críticas del pasado
Aleria McKay, fundadora y directora de Miss Indigenous Canada y miembro de la comunidad Onondaga de Six Nations of the Grand River, afirmó que el certamen de Miss Universo Canadá tiene antecedentes relacionados con controversias por representación y apropiación cultural indígena.
“El hecho de que permitan ese tipo de cosas en su escenario me parece vergonzoso”, declaró McKay.
Callingbull, por su parte, explicó que el episodio le recordó a su abuelo, quien la defendió en el pasado cuando fue víctima de racismo.
Según relató, su abuelo le dejó entonces una enseñanza que todavía conserva: “Si nunca alzas la voz, nada va a cambiar”.
Para Callingbull, la controversia representa una oportunidad para que la organización y las participantes aprendan de lo sucedido y comprendan mejor la importancia de representar las culturas indígenas con respeto y responsabilidad.







