Vancouver, 11 agosto.- Líderes indígenas de Columbia Británica renovaron su oposición a un proyecto para construir un nuevo oleoducto desde Alberta hasta la costa oeste de Canadá y exigieron al Gobierno federal de Mark Carney y a las autoridades de Alberta que detengan su desarrollo.

La posición fue expresada con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo, que se conmemora cada 9 de agosto, y en medio del avance de los planes de Ottawa para otorgar al proyecto la categoría de “proyecto de interés nacional”.

La Unión de Jefes Indígenas de Columbia Británica sostiene que la expansión de la industria de los combustibles fósiles agravará el cambio climático y contribuirá al aumento de los desastres naturales.

Los líderes indígenas también cuestionan el proceso de consulta impulsado por el Gobierno federal. A su juicio, Ottawa no ha consultado adecuadamente a las Primeras Naciones ni ha actuado de buena fe, debido a que la ruta del proyecto ya habría sido definida y se habrían identificado posibles socios para su construcción.

Para las comunidades indígenas, participar en conversaciones sobre la manera de ejecutar un proyecto que consideran previamente decidido no constituye una consulta real. Su posición es que las Primeras Naciones deben poder pronunciarse sobre si el proyecto debe realizarse o no.

Ottawa avanza con la designación de interés nacional

La semana pasada, el Gobierno de Canadá dio un nuevo paso para otorgar al oleoducto el estatus de proyecto de interés nacional, bajo la legislación federal destinada a acelerar la construcción de grandes infraestructuras.

La medida cuenta con el respaldo del primer ministro Mark Carney y de la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, quienes consideran que una nueva infraestructura para transportar petróleo desde Alberta hasta la costa de Columbia Británica podría fortalecer la economía y ampliar las opciones de exportación energética de Canadá.

La legislación permite al Gobierno federal acelerar determinados proyectos considerados estratégicos y modificar los procesos regulatorios aplicables.

Los líderes indígenas, sin embargo, advierten que esa vía podría reducir las garantías de protección ambiental y afectar el derecho de las comunidades indígenas a ser consultadas sobre proyectos que impactan sus territorios.

Una disputa que tiene antecedentes

La oposición indígena a proyectos relacionados con el transporte y explotación de combustibles fósiles tiene una larga historia en Columbia Británica.

Las comunidades originarias han protagonizado durante años protestas y acciones contra oleoductos y gasoductos, argumentando que estas infraestructuras representan riesgos ambientales y afectan territorios sobre los que reclaman derechos ancestrales.

La Unión de Jefes Indígenas considera que el nuevo proyecto podría profundizar esos conflictos, especialmente si el Gobierno federal continúa adelante sin alcanzar acuerdos con las Primeras Naciones potencialmente afectadas.

Ottawa abrió un período de consulta pública que se extenderá hasta mediados de septiembre para recibir comentarios sobre la posible designación del proyecto como de interés nacional.

La controversia se produce además mientras Canadá enfrenta una temporada marcada por incendios forestales y crecientes debates sobre los efectos del calentamiento global. Los líderes indígenas consideran que impulsar nuevas infraestructuras para combustibles fósiles resulta contradictorio con los esfuerzos para reducir las emisiones y enfrentar el cambio climático.

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