Washington, 4 agosto.- Estados Unidos ha reforzado su presencia de inteligencia en Cuba como parte de una nueva estrategia de presión sobre el Gobierno de Miguel Díaz-Canel, en un momento marcado por una profunda crisis económica, apagones y creciente descontento social en la isla.
Según informó Politico, citando a dos fuentes conocedoras de los movimientos de la Administración del presidente Donald Trump, Washington habría enviado más agentes y recursos de inteligencia con el objetivo de impulsar cambios políticos en Cuba o aumentar la presión para que las autoridades cubanas adopten reformas profundas.
Las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato, evitaron revelar detalles sobre el alcance de las operaciones o las agencias estadounidenses involucradas. Sin embargo, una de ellas aseguró que se habría incrementado la presencia de la CIA en territorio cubano durante los últimos meses.
El aumento de las actividades de inteligencia ocurre en medio de una de las peores crisis económicas que atraviesa Cuba en décadas, con problemas de abastecimiento, deterioro de los servicios públicos y constantes interrupciones del suministro eléctrico.
De acuerdo con los reportes citados por Politico, estas acciones podrían formar parte de una estrategia más amplia que incluiría recopilación de información, presión política y apoyo a sectores críticos del Gobierno cubano. No obstante, las fuentes consultadas no confirmaron planes concretos de una intervención militar estadounidense.
Escalada de tensiones entre Washington y La Habana
Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba han estado marcadas por décadas de confrontación desde el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro en 1959. Ambos países han desarrollado históricamente operaciones de inteligencia en sus respectivos territorios.
La presencia estadounidense en la isla se redujo después de que Trump disminuyera el personal diplomático de la Embajada de EE.UU. en La Habana durante su primer mandato, tras los incidentes conocidos como el “Síndrome de La Habana”, que afectaron a funcionarios estadounidenses.
La nueva escalada incluye también sanciones económicas, restricciones contra inversiones extranjeras y medidas relacionadas con el suministro de petróleo, acciones que Washington considera herramientas para presionar al Gobierno cubano.
Crisis energética aumenta la presión sobre el Gobierno cubano
La situación interna de Cuba se ha agravado por una crisis energética que ha provocado numerosos apagones en todo el país. La isla sufrió recientemente dos grandes interrupciones eléctricas en menos de 24 horas, acumulando siete episodios similares durante el año.
La falta de electricidad, la escasez de combustible y el deterioro económico han incrementado las críticas contra las autoridades cubanas y han alimentado llamados a reformas políticas.
En mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó un viaje a Cuba acompañado de mensajes de advertencia sobre la necesidad de cambios, mientras que el Departamento de Justicia estadounidense presentó cargos contra el expresidente cubano Raúl Castro.
Además, análisis de la plataforma FlightRadar24 indicaron que Estados Unidos realizó al menos 25 vuelos militares cerca de Cuba con fines de recopilación de información.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, de origen cubano, ha señalado en varias ocasiones que el Gobierno de La Habana representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, una postura que ha elevado aún más la tensión entre ambos países.








