Barranquilla (Colombia), 23 julio 2026.- El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que Barranquilla será la sede alterna del Gobierno nacional a partir de su llegada al poder el próximo 7 de agosto, como parte de su promesa de reducir el centralismo histórico concentrado en Bogotá y otorgar mayor protagonismo a las regiones.

La decisión representa un cambio simbólico en la estructura política colombiana, ya que la capital del Atlántico, conocida internacionalmente por su carnaval y por ser la ciudad natal de figuras como Shakira y Sofía Vergara, se convertirá en un segundo centro de poder institucional del país.

“Yo no voy a defender el centralismo, voy a defender la descentralización. Por eso voy a gobernar desde las regiones, con ustedes”, afirmó De la Espriella durante un acto político en Montería, donde adelantó que uno de sus primeros proyectos será presentar una reforma constitucional para reconocer oficialmente a Barranquilla como capital alterna de Colombia.

Un nuevo enfoque regional del poder

El futuro mandatario aseguró durante su campaña que buscaría modificar la tradición política colombiana, marcada desde la independencia por una fuerte concentración de decisiones en Bogotá.

Además de Barranquilla, De la Espriella ha señalado que otras ciudades como Medellín y Cali tendrán un papel más relevante dentro de su administración, aunque la capital del Atlántico tendrá una posición privilegiada desde el inicio de su Gobierno.

El historiador y profesor de la Universidad del Atlántico, Diógenes Rosero, explicó que la decisión representa una señal de acercamiento hacia los territorios y hacia los sectores políticos regionales que respaldaron la candidatura del presidente electo.

Según Rosero, la iniciativa podría convertirse en una oportunidad para impulsar proyectos estratégicos como la recuperación del río Magdalena, el fortalecimiento energético y la mejora de la conectividad regional.

Barranquilla, un centro económico del Caribe colombiano

Conocida como “La puerta de oro de Colombia”, Barranquilla tuvo un papel clave en el desarrollo económico del país gracias a su puerto, que durante finales del siglo XIX y comienzos del XX permitió la llegada de comercio e inmigración.

Actualmente, la ciudad es uno de los principales polos industriales y comerciales del Caribe colombiano y busca consolidarse también como destino turístico.

La elección de Barranquilla como sede alterna del Gobierno también refleja los vínculos políticos de De la Espriella con dirigentes regionales, especialmente con el grupo liderado por la familia Char, una de las fuerzas políticas más influyentes de la región Caribe.

Influencia del Caribe en el próximo gabinete

La presencia regional ya se refleja en el futuro equipo de Gobierno con la designación de dirigentes vinculados al Atlántico.

Entre ellos destacan la exgobernadora del departamento y exalcaldesa de Barranquilla, Elsa Noguera, quien ocupará el Ministerio de Transporte, y el exsenador Mauricio Gómez Amín, designado ministro de Comercio, Industria y Turismo.

El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, celebró los nombramientos y aseguró que representan un reconocimiento al talento de la región.

Desde su victoria electoral del pasado 21 de junio, De la Espriella ha utilizado Barranquilla como centro de reuniones políticas y de organización de su Gobierno, una práctica que tradicionalmente se concentraba en Bogotá.

En la ciudad caribeña también ha recibido a representantes internacionales, incluyendo funcionarios del Gobierno de Estados Unidos, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y al embajador de Japón en Colombia.

Debate sobre la infraestructura presidencial

Para albergar la sede alterna presidencial, la Alcaldía de Barranquilla propuso inicialmente la antigua Casa de la Aduana, un edificio histórico restaurado, aunque la opción fue descartada por motivos de ubicación y seguridad.

El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, planteó como alternativa la Segunda Brigada del Ejército, donde se realizan adecuaciones para ofrecer una infraestructura moderna y segura para las actividades presidenciales.

La llegada del Gobierno de De la Espriella marcará así un nuevo capítulo en la relación entre el poder central y las regiones, con Barranquilla como símbolo de una nueva estrategia política basada en la descentralización.


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