Redacción, 16 de septiembre.- Jonas Sture Falk, conocido en Europa como el “Pablo Escobar sueco”, ha sido trasladado a España para ingresar en prisión desde Suecia. El narcotraficante sueco era señalado por haber financiado cargamentos de cocaína que llegaban desde Sudamérica a distintos países europeos. Es una de las figuras más relevantes del mundo del tráfico de drogas y lleva casi dos décadas encadenando juicios y absoluciones. El caso de la ‘Banca de Dubái’, liderado por la Policía Nacional, volvió a ponerlo en el foco.
Esta reciente operación ha provocado la caída de una era una red financiera clandestina, que actuaba como “narcobanco” para grandes organizaciones de cocaína. Mediante brókeres internacionales, entregaba efectivo, movía criptomonedas y blanqueaba ganancias, a cambio de comisiones del 5% al 15%. Su presunto responsable, Perikles David Daremas, alias Spartan, fue detenido junto a otras 20 personas, mientras que se localizaron activos por unos 20 millones de euros. La investigación nació tras el abordaje del buque Nehir en 2021, que transportaba cientos de toneladas de cocaína y se hundió en Gijón para ocultar otra partida. Falk era uno de los asociados.
Jonas Sture Falk se trasladó a España en 2019 y fijó su residencia en Barcelona, ciudad que, según las investigaciones, habría utilizado como centro de operaciones financieras. Su llegada coincidió con las investigaciones policiales sobre una estructura dedicada a mover y ocultar dinero procedente del narcotráfico mediante inversiones en distintos sectores, que después se traduciría en el caso de Dubái.
El 25 de septiembre de ese año, la Policía Nacional lo detuvo durante una macrooperación contra el blanqueo de capitales. La causa apuntaba a una red que habría canalizado fondos ilícitos hacia la compra de propiedades, discotecas y vehículos de lujo. La capital catalana figuraba como una de las bases desde las que se organizaban esas operaciones económicas. Las autoridades sostenían que Falk, conocido en algunos ámbitos europeos como el “Pablo Escobar sueco”, ocupaba una posición relevante dentro de esa trama. La investigación no se centraba únicamente en el origen de los recursos, sino también en el mecanismo que permitía incorporarlos al circuito legal a través de negocios y bienes de alto valor.
En 2021, el sueco comenzó a enfrentarse a la justicia española por delitos vinculados con el lavado de dinero y la inversión de capitales de procedencia ilícita. La Fiscalía llegó a solicitar una pena de hasta 20 años de prisión. Falk rechazó las acusaciones y aseguró que sufría una persecución policial relacionada con su pasado y con anteriores investigaciones en su contra. En 2010 tuvo su primera detención por narcotráfico en Países Bajos, pero fue absuelto.
Su nombre volvió a aparecer en 2024, cuando las autoridades identificaron presuntos contactos con estructuras narcotraficantes de Colombia. En particular, fue relacionado con “Gonzalito”, señalado como uno de los cabecillas del Clan del Golfo. Ese vínculo amplió el alcance de las investigaciones sobre Falk y situó nuevamente el foco en las rutas de cocaína entre Sudamérica y Europa. Tras una serie de operativos coordinados y ante reclamaciones internacionales vigentes, Falk fue detenido otra vez y enviado a Suecia. Allí debía responder por los procesos judiciales que permanecían abiertos en su país de origen. Sin embargo, el caso del Clan de Dubái lo ha devuelto a territorio peninsular.








