20.1 C
Toronto
martes, agosto 18, 2026
- Publicidad -spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
Inicio EE.UU Y CANADA Canadá Nuevo oleoducto entre Alberta y la costa oeste genera críticas por dudas...

Nuevo oleoducto entre Alberta y la costa oeste genera críticas por dudas sobre su viabilidad económica

0

Ottawa, 8 Julio.- Organizaciones ambientales cuestionan el acuerdo alcanzado entre el Gobierno de Canadá y la provincia de Alberta para construir un nuevo oleoducto hacia la costa oeste, al considerar que el proyecto podría enfrentar dificultades para encontrar compradores internacionales de petróleo en un contexto de transición energética global.

La iniciativa, impulsada por la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, contempla una inversión estimada de entre 35.200 y 43.700 millones de dólares canadienses y establece que los gobiernos federal y provincial mantendrían la mayoría de la propiedad del proyecto.

El acuerdo genera críticas porque contradice una promesa anterior del primer ministro Mark Carney, quien había señalado que la infraestructura sería financiada principalmente con capital privado.

Ambientalistas advierten sobre un proyecto impulsado por razones políticas

El director ejecutivo del Instituto Pembina, Chris Severson-Baker, afirmó que el proyecto parece responder más a objetivos políticos que económicos.

“Lo que estamos viendo aquí es un oleoducto que se construye por razones políticas más que económicas”, señaló el especialista, quien considera que la iniciativa está vinculada al intento de fortalecer la relación entre Ottawa y Alberta.

El acuerdo fue visto como una señal de acercamiento entre el Gobierno federal y la administración de Smith, después de meses de tensiones relacionadas con la política energética y el papel de la industria petrolera.

Hasta ahora, solo una empresa privada, Pembina Pipeline Corporation, con sede en Calgary, se ha incorporado al proyecto con una participación del 10 %, aunque no ha comprometido inversiones de capital para la construcción.

Dudas sobre la demanda futura de petróleo en Asia

Los críticos del proyecto sostienen que uno de los principales riesgos es la evolución del mercado energético mundial, especialmente en Asia, donde Alberta espera vender parte del petróleo transportado por el nuevo oleoducto.

Según expertos ambientales, países como China y varias naciones del sudeste asiático están acelerando la adopción de vehículos eléctricos y energías renovables, lo que podría reducir la demanda futura de combustibles fósiles.

Análisis recientes de organismos internacionales indican que el crecimiento de los vehículos eléctricos está modificando el consumo energético mundial. En China, más de la mitad de los vehículos nuevos vendidos ya utilizan tecnologías eléctricas, mientras que las exportaciones de automóviles eléctricos han alcanzado niveles récord.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) prevé que, bajo las políticas climáticas actuales, la demanda global de petróleo podría alcanzar su punto máximo alrededor de 2030 antes de iniciar un descenso progresivo.

El proyecto requeriría ampliar la producción de arenas bituminosas

La primera ministra Danielle Smith ha señalado que el oleoducto permitiría transportar más de un millón de barriles diarios hacia mercados internacionales y favorecería una expansión de la producción de arenas bituminosas de Alberta.

Sin embargo, especialistas advierten que llenar la capacidad del proyecto requeriría nuevas explotaciones petroleras a gran escala, conocidas como desarrollos “greenfield”, algo que la industria no ha impulsado de manera significativa desde la caída del precio del petróleo en 2014.

Desde entonces, las compañías energéticas han optado principalmente por mejorar la eficiencia de sus operaciones existentes en lugar de desarrollar nuevos grandes proyectos.

“Las empresas no están invirtiendo en eso porque representa una inversión de riesgo a largo plazo en un momento en que el mundo se aleja del petróleo para el transporte”, explicó Severson-Baker.

Riesgo de mayores costos para los contribuyentes

Los grupos ambientalistas también advierten que, si las compañías privadas no participan de manera significativa, los gobiernos podrían verse obligados a ofrecer mayores incentivos o subsidios para garantizar la expansión petrolera necesaria.

Emilia Belliveau, responsable del programa de transición energética de Environmental Defence, afirmó que cuando el oleoducto entre eventualmente en operación, previsto no antes de 2034, el mercado mundial podría estar en una etapa diferente con menor demanda de petróleo.

“Podríamos estar ante una infraestructura de largo plazo entrando en funcionamiento en un mercado que ya no está creciendo”, señaló.

El debate sobre el nuevo oleoducto refleja una de las principales tensiones de la política energética canadiense: equilibrar el peso económico de la industria petrolera de Alberta con los compromisos climáticos y la transformación del mercado energético mundial.


Publicidad