Redacción Tecnología, 3 julio.- El balón oficial del Mundial 2026, denominado Trionda, se ha convertido en el centro del debate futbolístico tras su intervención decisiva en la anulación de un gol de Croacia en el tiempo añadido del partido de dieciseisavos de final ante Portugal. La acción, revisada con apoyo del VAR, fue invalidada gracias a los datos proporcionados por la tecnología integrada en el esférico.

Según la información técnica difundida, el sistema Connected Ball, desarrollado por adidas en colaboración con la FIFA, detectó en tiempo real el instante exacto del contacto del balón en la jugada. Los sensores internos identificaron que el jugador croata Igor Matanović tocó el balón previamente en la acción, lo que dejó en posición adelantada a un compañero y provocó la anulación del tanto.

La jugada, ocurrida en el tramo final del encuentro, generó una fuerte controversia internacional al tratarse de una decisión milimétrica determinada por tecnología avanzada, lo que reabrió el debate sobre el papel del arbitraje asistido por datos en el fútbol moderno.

El sistema Connected Ball incorpora un sensor de unidad de medición inercial (IMU), capaz de registrar hasta 500 mediciones por segundo. Este dispositivo permite analizar con precisión la aceleración, velocidad y trayectoria del balón, enviando la información en tiempo real a la sala del VAR, donde se combina con el seguimiento de los jugadores mediante cámaras del estadio.

Gracias a esta integración, los árbitros pueden identificar con exactitud el momento del contacto, un aspecto que tradicionalmente dependía de la interpretación visual de fotogramas de televisión, lo que podía generar márgenes de error en jugadas ajustadas como los fueras de juego.

La FIFA ha presentado esta tecnología como un avance clave para aumentar la precisión y transparencia en la toma de decisiones arbitrales, ya que incluso los espectadores pueden visualizar en pantalla el llamado “latido del balón”, que muestra el instante exacto del toque.

Sin embargo, la intervención del sistema en una jugada decisiva del Mundial ha reabierto el debate entre puristas del fútbol y defensores de la innovación tecnológica, especialmente en acciones donde el margen de error humano era históricamente parte del juego.

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