Montreal, 11 de junio de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha vuelto a generar tensión en Norteamérica al afirmar que “no tiene intención de renovar” el acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México, conocido como T-MEC (USMCA/CUSMA), durante su próxima revisión prevista para el 1 de julio.

En declaraciones realizadas desde el Despacho Oval, Trump insistió en que el acuerdo “fue un gran trato” pero dejó abierta la puerta a su ruptura política al señalar que “no sabe si lo va a renovar”, pese a que sus equipos comerciales mantienen conversaciones activas con México y Canadá para su posible continuidad.

El acuerdo, que en realidad no expira hasta 2036, contempla mecanismos de revisión periódica cada seis años y permite a cualquier país retirarse con un preaviso de seis meses, lo que ha incrementado la incertidumbre en los mercados y en los gobiernos de la región.

Trump, quien firmó el tratado durante su primer mandato en 2018, reiteró sus críticas habituales hacia sus socios comerciales. “Estados Unidos no necesita nada de Canadá ni de México”, afirmó, insistiendo en que el pacto original incluía la posibilidad de rescisión como elemento clave de negociación.

El T-MEC es considerado un pilar fundamental del comercio norteamericano, ya que regula más de 1,3 billones de dólares en intercambios entre los tres países y protege cerca del 90% de las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos de aranceles adicionales.

Desde Canadá y México, las posiciones oficiales han sido favorables a la renovación del tratado, aunque ambos países han mostrado disposición a introducir mejoras en su funcionamiento. El gobierno canadiense, liderado por el primer ministro Mark Carney, no ha respondido de forma directa a las últimas declaraciones del mandatario estadounidense.

En paralelo, las negociaciones técnicas continúan. El representante comercial estadounidense Jamieson Greer ya ha iniciado rondas formales de diálogo con México, con nuevas reuniones previstas en las próximas semanas, mientras Canadá mantiene contactos con Washington a través de su ministro de Comercio, Dominic LeBlanc.

Uno de los puntos más sensibles de la negociación es la demanda canadiense de una posible exención de los aranceles impuestos por Estados Unidos al acero, aluminio, automóviles y madera blanda, algo que la administración estadounidense ha rechazado vincular directamente a la continuidad del acuerdo.

Pese a la tensión política, sectores económicos de Estados Unidos, especialmente el agrícola, han defendido públicamente la continuidad del tratado. Representantes de la industria de la soja y otros cultivos han advertido que una ruptura o debilitamiento del acuerdo podría afectar gravemente las exportaciones y la estabilidad del sector.

Expertos en comercio internacional han interpretado las declaraciones de Trump como una estrategia de presión negociadora más que como una decisión definitiva de ruptura, aunque advierten que la incertidumbre ya está teniendo efectos en la planificación empresarial en los tres países.

En este contexto, el futuro del T-MEC se mantiene en el centro de la agenda política y económica de Norteamérica, a la espera de la revisión formal prevista para el 1 de julio, que podría marcar el inicio de una nueva etapa en las relaciones comerciales de la región.

Meta Description:

Publicidad