Madrid, 10 junio.- Un total de 1.317 personas de 26 nacionalidades distintas han muerto entre enero y mayo de este año intentando alcanzar las costas de España, entre ellas 142 mujeres y 129 menores, según el último informe publicado por la ONG Caminando Fronteras.

El estudio advierte de que la ruta atlántica hacia Canarias sigue siendo la más letal, con 635 víctimas mortales, mientras que la ruta argelina hacia Baleares se sitúa en segundo lugar con 507 fallecidos, consolidándose como uno de los corredores migratorios más peligrosos del mundo.

La organización denuncia que estas cifras “ninguna democracia debería poder asumirlas como normales” y alerta de la persistencia de tragedias en el mar en un contexto de fuerte presión migratoria y falta de coordinación en los sistemas de rescate.

Según el informe, al menos 27 embarcaciones han desaparecido con todas las personas a bordo durante este periodo, lo que refleja la magnitud de los naufragios en distintas rutas migratorias hacia territorio español.

Aunque el número total de muertes es inferior al registrado en el mismo periodo del año anterior, la ONG subraya que la letalidad de las rutas ha aumentado en proporción a las llegadas. En 2025 se registraba una muerte por cada ocho personas que lograban arribar, mientras que en 2026 la cifra se eleva a una por cada seis.

En el caso de la ruta canaria, las llegadas han descendido de forma significativa, pero la mortalidad se mantiene elevada, lo que indica un aumento de la peligrosidad del trayecto, según la organización.

El informe también apunta a la complejidad de las operaciones de rescate y a las disputas sobre la coordinación entre España y Marruecos en las zonas de búsqueda y salvamento, lo que —según la ONG— ha tenido “consecuencias letales documentadas”.

En la ruta argelina, el estudio señala un fuerte incremento de víctimas, con una media de una muerte cada siete horas, y destaca el hallazgo frecuente de cuerpos en las costas, muchos de ellos tras naufragios recientes.

Respecto a otras rutas, el Estrecho de Gibraltar y los intentos de cruce a nado hacia Ceuta han registrado un aumento de fallecidos, mientras que la ruta terrestre de la valla de Ceuta ha mostrado un repunte significativo de víctimas en comparación con el año anterior.

La ONG concluye que la reducción de llegadas no debe interpretarse como un éxito en materia migratoria si no va acompañada de una protección efectiva de la vida humana, subrayando que las políticas actuales están dejando fuera del análisis a quienes no logran sobrevivir al trayecto.

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