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Crisis energética en Cuba adelanta el fin del curso escolar y deja a miles de niños sin clases en La Habana

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La Habana, 10 junio.- Los patios de los colegios en la capital cubana permanecen inusualmente vacíos este mes de junio, tras el adelanto forzoso del fin del curso escolar debido a la profunda crisis energética que atraviesa el país, agravada por la falta de transporte y de recursos básicos para el funcionamiento de los centros educativos.

En medio de esta situación, familias habaneras relatan cómo la vida cotidiana de los menores ha cambiado abruptamente. “Soy abuela de un niño de 10 años y ya estamos disfrutando de estas vacaciones apresuradas”, comenta Amalia Acosta, de 65 años, mientras pasea con su nieto por el Paseo del Prado, en La Habana Vieja.

El cierre anticipado del curso se ha producido en un contexto de fuertes apagones, escasez de alimentos en comedores escolares y dificultades generalizadas para garantizar la continuidad de las clases. Según las autoridades educativas, el fin del año académico estaba previsto de forma gradual entre el 15 y el 30 de junio, pero la situación energética ha acelerado el proceso.

La ministra de Educación, Naima Trujillo, había explicado recientemente que el cierre del curso debía adaptarse al actual escenario de crisis, aunque en la práctica muchas escuelas han tenido que suspender actividades antes de lo previsto.

La crisis energética, que se arrastra desde mediados de 2024, se ha intensificado en los últimos meses en medio de tensiones internacionales y de un grave deterioro económico. El sistema eléctrico presenta fallos prolongados, con apagones que en algunas zonas de La Habana pueden alcanzar hasta 22 horas diarias, afectando tanto la vida doméstica como los servicios públicos.

El impacto ha sido especialmente visible en el sistema educativo. Padres y abuelos relatan que los niños no solo enfrentan interrupciones constantes en el aprendizaje, sino también dificultades para descansar y desplazarse debido a la falta de transporte y electricidad.

“Muchas veces no hay luz, no hay agua, no hay nada. No se puede dar clase así”, resume otra residente consultada en la capital cubana, reflejando el deterioro de las condiciones básicas en las escuelas.

A este escenario se suma la falta de personal docente. En varias provincias del país no se ha logrado cubrir la totalidad de las plazas de profesores, una situación agravada por la baja remuneración del sector y la emigración de trabajadores cualificados.

La Oficina Regional de la Unesco en La Habana ha advertido recientemente que la crisis energética está poniendo en riesgo el sistema educativo cubano y podría comprometer el desarrollo de toda una generación si no se adoptan medidas urgentes para garantizar la continuidad del aprendizaje.

En paralelo, la economía del país continúa contrayéndose, con un transporte público prácticamente paralizado, servicios básicos limitados y una actividad productiva reducida, lo que agrava aún más el panorama social.

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