La Paz, 23 de mayo.- Fuerzas policiales y militares de Bolivia intentaban este sábado desbloquear las principales carreteras de acceso a La Paz, en medio de una creciente crisis social y económica que mantiene a la capital política boliviana parcialmente paralizada tras más de tres semanas de protestas y bloqueos.

El gobierno del presidente Rodrigo Paz enfrenta una de las mayores crisis desde su llegada al poder hace apenas seis meses, con manifestaciones que exigen su renuncia ante el aumento del costo de vida, la escasez de combustibles y alimentos, y las medidas económicas impulsadas por su administración.

Las operaciones de desbloqueo se concentraron especialmente en zonas periféricas de la ciudad de El Alto, donde manifestantes volvieron a cortar rutas utilizando piedras, tierra y barricadas improvisadas poco después del avance de los contingentes policiales.

Las autoridades aseguraron que los operativos se realizan sin armas letales para evitar víctimas mortales que puedan agravar aún más el conflicto social. El jefe policial Martín Gálvez afirmó que el objetivo es habilitar “corredores humanitarios” para permitir el ingreso de alimentos, medicinas, oxígeno y combustible a la capital.

“Hay sectores radicalizados que se resisten, pero muchos vecinos respaldan este operativo para aliviar la situación de abastecimiento”, señaló el funcionario durante las maniobras de despeje.

La Paz permanece afectada por escasez de productos básicos, largas filas para conseguir combustible y dificultades en hospitales debido a la falta de suministros médicos, especialmente oxígeno.

Las protestas, inicialmente impulsadas por sindicatos y transportistas, se ampliaron posteriormente con la incorporación de organizaciones campesinas, mineros, maestros y movimientos indígenas que rechazan las políticas económicas del gobierno y reclaman mayores ayudas sociales.

El conflicto también ha polarizado políticamente al país. Sectores empresariales y organizaciones civiles de Santa Cruz han pedido al gobierno actuar con mayor firmeza para restablecer la circulación y frenar las pérdidas económicas, que según la Cámara de Industrias ya superarían los 600 millones de dólares.

En paralelo, grupos ciudadanos en La Paz comenzaron también a movilizarse contra los bloqueos y en defensa del abastecimiento de alimentos y servicios básicos.

La crisis representa el desafío más grave para el gobierno de Rodrigo Paz, quien ha defendido sus reformas económicas argumentando que heredó una economía profundamente debilitada y marcada por una fuerte crisis fiscal e inflación creciente.

El expresidente Evo Morales también ha reaparecido en medio del conflicto apoyando algunas movilizaciones sociales, mientras el gobierno lo acusa de incentivar la inestabilidad política en el país.

La tensión continúa aumentando mientras miles de camiones permanecen bloqueados en distintas rutas nacionales y persiste la incertidumbre sobre una posible salida negociada a la crisis.

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