Lima, 22 de abril de 2026.- La crisis generada por los fallos logísticos en las elecciones generales de Perú del pasado 12 de abril provocó la dimisión de Piero Corvetto, jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), en medio de fuertes críticas y cuestionamientos sobre la transparencia del proceso.
La renuncia fue aceptada de inmediato por la Junta Nacional de Justicia (JNJ), que designó de forma interina a Bernardo Pachas como responsable del organismo hasta la finalización del proceso electoral en curso. Las autoridades aseguraron que el conteo de votos continuará sin interrupciones, así como los preparativos para la segunda vuelta presidencial prevista para el 7 de junio.
El detonante de la crisis fueron los retrasos en la distribución del material electoral, que obligaron a extender la jornada de votación por un día adicional en Lima, un hecho sin precedentes recientes y que ya es objeto de investigación por parte de la Fiscalía por presunta colusión.
En medio de este escenario, la candidata Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular y primera en el conteo, calificó la salida de Corvetto como “una buena noticia para el país” y exigió esclarecer lo ocurrido durante la primera vuelta.
Con el 94,1% de las actas contabilizadas, Fujimori lidera con el 17% de los votos válidos. La disputa por el segundo lugar —clave para pasar al balotaje— se mantiene extremadamente ajustada entre Roberto Sánchez, con un 12%, y Rafael López Aliaga, que registra un 11,9%.
La tensión política se ha intensificado con acusaciones cruzadas. El partido Juntos por el Perú denunció que sectores de derecha intentan instalar una narrativa de fraude para deslegitimar el proceso, mientras que Fujimori rechazó estas afirmaciones y pidió respetar el pronunciamiento final del Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
Por su parte, Sánchez acusó a López Aliaga de no aceptar los resultados y de promover denuncias sin base legal, especialmente tras la solicitud del candidato conservador de repetir elecciones en centros de votación afectados por retrasos.
El organismo electoral, en tanto, reiteró que el proceso sigue en marcha y que se garantizará la transparencia en el conteo final. Sin embargo, el escenario político continúa marcado por la desconfianza, las denuncias y la posibilidad de movilizaciones ciudadanas en defensa de los resultados.
La segunda vuelta presidencial se perfila así en un clima de alta polarización, con un sistema electoral bajo presión y una ciudadanía expectante ante el desenlace de una de las elecciones más controvertidas de los últimos años en Perú.








