Bogotá, 22 abril.- El presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó este martes que su proyecto político contempla la convocatoria de una asamblea constituyente para reformar la Carta Magna, una iniciativa que ya genera amplio rechazo entre sectores políticos y sociales del país.
Durante un consejo de ministros transmitido por televisión, el mandatario defendió la propuesta y aseguró que su promoción es plenamente legal. “Personalmente creo que debemos promover la constituyente, que no está prohibido por la ley ni la Constitución”, afirmó, al tiempo que pidió avanzar en la recolección de firmas y mecanismos de financiación para impulsarla.
La idea no es nueva. Petro la planteó por primera vez en marzo de 2024 como una vía para destrabar sus reformas, muchas de las cuales han enfrentado obstáculos en el Congreso. Desde entonces, aliados del Gobierno han comenzado a organizar un comité ciudadano para recolectar apoyos con el objetivo de activar el proceso.
Sin embargo, la propuesta ha sido duramente cuestionada por partidos de oposición y diversos analistas, quienes consideran innecesaria una reforma constitucional, recordando que la actual Constitución de 1991 es una de las más avanzadas de América Latina.
Desde sectores de derecha también se advierte que la iniciativa podría abrir la puerta a restablecer la reelección presidencial, eliminada en 2015, lo que permitiría a Petro aspirar nuevamente al poder en el futuro.
El presidente rechazó estas críticas y defendió que uno de los principales objetivos de la constituyente sería combatir la corrupción. “Es una constituyente contra la corrupción”, sostuvo, al argumentar que el actual sistema político es la base de muchos de los problemas estructurales del país.
Petro reconoció además que la corrupción afecta a distintas administraciones, incluida la suya, y señaló que es necesario un cambio profundo en las reglas del sistema para enfrentar este fenómeno.
El debate sobre la constituyente promete intensificarse en las próximas semanas, en un escenario político polarizado y con un Gobierno que busca reimpulsar su agenda de reformas estructurales.








