Lima, 21 abr.- El presidente de Perú, José María Balcázar, confirmó que la postergación de la compra de aviones F-16 a Estados Unidos, valorada en aproximadamente 3.000 millones de dólares, será finalmente una decisión del próximo gobierno y no se ejecutará durante su actual mandato.

El jefe de Estado explicó que el nivel de endeudamiento que implica la operación es elevado y que las condiciones actuales no justifican asumir ese compromiso financiero, por lo que la medida de aplazamiento se mantiene vigente.

En declaraciones a medios locales, Balcázar subrayó que “esas circunstancias no han cambiado” y recalcó que no se trata de una cancelación definitiva, sino de una postergación hasta que el siguiente Ejecutivo evalúe el contrato “con tranquilidad” tras las elecciones.

El mandatario insistió en que la decisión responde exclusivamente a criterios económicos y de sostenibilidad fiscal, y que cualquier determinación final deberá ser adoptada por el próximo gobierno, cuyo inicio de mandato está previsto para el 28 de julio de 2026.

Tensión diplomática con Estados Unidos

La medida ha generado reacciones en el ámbito diplomático. El embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro, expresó su inconformidad con la postergación y advirtió que su país podría utilizar “todas las herramientas posibles” para proteger sus intereses.

Tras una reunión entre el primer ministro Luis Arroyo y el diplomático estadounidense, el Gobierno peruano afirmó que el diálogo permitió aclarar posiciones y que no existe una crisis entre ambos países.

Balcázar descartó que la decisión pueda derivar en sanciones o represalias comerciales, y afirmó que la relación bilateral con Estados Unidos se mantiene sólida y basada en la cooperación económica y estratégica.

Debate político interno

El anuncio también ha generado críticas en el ámbito político peruano, donde algunos sectores han exigido mantener la compra por razones de defensa nacional, mientras otros respaldan la prudencia fiscal del Ejecutivo.

El presidente negó además que existan presiones internas dentro del gabinete para ejecutar la operación y rechazó versiones sobre posibles renuncias ministeriales relacionadas con el caso.

“Esta compra debe analizarse con calma y responsabilidad”, afirmó el mandatario, reiterando que cualquier decisión deberá tomarse en función del interés nacional y en coordinación con futuros gobiernos.

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