Nueva York, 18 enero.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la creación de una Junta de Paz destinada a supervisar el cumplimiento del plan para Gaza, fiscalizar un Gobierno transitorio en la Franja y, potencialmente, intervenir en la resolución de conflictos globales mediante lo que la Casa Blanca define como un enfoque “nuevo y audaz”. El organismo cuenta con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque ha generado inquietud internacional ante el riesgo de convertirse en una estructura paralela que refuerce los intereses estratégicos de Washington.
La iniciativa busca garantizar la aplicación del plan de 20 puntos para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás, y fue presentada oficialmente tras el anuncio del inicio de la fase dos del proceso de paz, que contempla la formación de una administración tecnocrática en Gaza y el desarme de Hamás.
Composición e integrantes de la Junta de Paz
La Junta de Paz estará presidida por el propio Donald Trump, quien designó una Junta Ejecutiva integrada por el secretario de Estado, Marco Rubio; el enviado especial para Gaza, Steve Witkoff; su yerno y exasesor, Jared Kushner; el ex primer ministro británico Tony Blair; el director de Apollo Global Management, Marc Rowan; el asesor presidencial Roberto Gabriel; y el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga.
Además, la Casa Blanca cursó invitaciones para integrar el organismo como miembros fundadores a varios países. Entre los mandatarios que confirmaron haber recibido la carta figuran el presidente de Argentina, Javier Milei; el de Paraguay, Santiago Peña; y el de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. También fueron invitados el presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sissi; el rey de Jordania, Abdalá II; y el primer ministro de Canadá, Mark Carney.
Membresía de 1.000 millones de dólares y mandato condicionado
De acuerdo con un borrador de los estatutos fundacionales, los países que deseen integrarse a la Junta de Paz de Trump deberán abonar una membresía de 1.000 millones de dólares. El documento establece un mandato inicial de tres años, renovable exclusivamente por decisión del presidente estadounidense. No obstante, aquellos estados que aporten más de esa cantidad durante el primer año quedarían exentos del límite temporal.
El texto también otorga a Trump un poder decisorio exclusivo: si bien las resoluciones podrán votarse de forma colegiada, el mandatario tendrá la autoridad final para aprobarlas o vetarlas, así como para determinar qué países pueden ser miembros del organismo.
Administración temporal para Gaza
En paralelo, Washington confirmó la creación del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), que estará presidido por el ingeniero Ali Shaaz e integrado por otros 15 tecnócratas. Esta entidad asumirá la gestión civil del enclave palestino durante la transición, bajo la supervisión de la nueva Junta de Paz.
Trump adelantó que ofrecerá más detalles sobre el funcionamiento del organismo y el calendario del plan durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, previsto para la próxima semana en Suiza.
Críticas y temor a un debilitamiento de la ONU
La creación del organismo ha provocado fuertes críticas. La relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, afirmó que la Junta de Paz “no es legal” y la calificó como un intento de imponer, mediante la amenaza del uso de la fuerza, los intereses de Estados Unidos e Israel sobre una población vulnerable.
Incluso Israel, aliado clave de Washington, expresó reservas y aseguró que la iniciativa “no se alinea con sus políticas actuales”, según un comunicado del primer ministro Benjamín Netanyahu. Otros aliados occidentales, citados de forma anónima por medios internacionales, advirtieron que el nuevo órgano podría socavar el papel del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque optaron por observar su evolución antes de fijar una posición definitiva.
El preámbulo de los estatutos sostiene que una paz duradera requiere “juicio pragmático, soluciones sensatas y el valor de alejarse de instituciones que han fracasado”, subrayando la necesidad de un organismo internacional de consolidación de la paz más ágil y eficaz.
Hasta el momento, la Casa Blanca solo ha confirmado oficialmente los nombres de los integrantes de la Junta Ejecutiva y no ha ofrecido más detalles sobre el alcance real de este nuevo y controvertido organismo internacional.








