París, 7 de enero.- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, aseguró que no le preocupa que un eventual aumento de la producción de petróleo de Venezuela ponga en riesgo las exportaciones energéticas canadienses, al afirmar que el crudo del país norteamericano es “más barato, más limpio y con menos riesgos” que el venezolano, incluso en un escenario de reconfiguración geopolítica del mercado energético tras la ofensiva de Estados Unidos en Caracas.
Carney hizo estas declaraciones durante una conferencia de prensa en París, donde participa en una cumbre internacional para negociar garantías de seguridad para Ucrania, al ser consultado sobre si los anuncios del presidente estadounidense Donald Trump —quien ha manifestado su intención de tomar el control del petróleo venezolano— obligarían a Canadá a acelerar la construcción de un nuevo oleoducto desde Alberta hasta la costa de Columbia Británica.
“El petróleo canadiense será competitivo porque es claramente de bajo riesgo, bajo costo marginal y bajo carbono. Además, la captura de carbono que aportará el proyecto Pathways reforzará aún más esa ventaja”, afirmó el primer ministro. Según Carney, en los últimos años ha habido “un enorme progreso en la reducción de costos”, lo que consolida la competitividad del crudo canadiense a medio y largo plazo.
Las declaraciones del jefe de Gobierno canadiense se producen en un contexto de alta tensión internacional, luego de que Trump justificara públicamente el ataque militar contra Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro, anunciando además que Estados Unidos tomará el control de la industria petrolera venezolana. El mandatario estadounidense aseguró que compañías petroleras de su país entrarían en territorio venezolano para reparar infraestructuras y administrar la producción de crudo.
Estos anuncios generaron inquietud en Canadá, dado que el petróleo venezolano es un crudo pesado, similar al que se extrae de las arenas bituminosas de Alberta, y podría competir directamente con Canadá en las refinerías estadounidenses especializadas en este tipo de producto.
Sin embargo, Carney restó importancia a ese escenario y subrayó que Canadá ha avanzado de forma estratégica en la diversificación de mercados, reduciendo su dependencia histórica de Estados Unidos. “Tenemos un producto competitivo y hemos estado diversificando nuestros mercados. Esa es una de las razones por las que firmamos un amplio memorando de entendimiento con Alberta”, señaló.
Ese acuerdo, firmado en noviembre de 2025 entre Carney y la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, establece las condiciones para desarrollar un nuevo oleoducto hacia la costa del Pacífico, lo que permitiría incrementar las exportaciones de crudo canadiense hacia Asia. A cambio, la provincia se comprometió a endurecer el impuesto a las emisiones industriales de carbono y a impulsar Pathways Plus, un ambicioso proyecto de captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS) destinado a reducir el impacto ambiental de las arenas bituminosas, una de las industrias más contaminantes del país.
Actualmente, las arenas bituminosas de Canadá producen casi cinco millones de barriles diarios, de los cuales la gran mayoría se exporta a Estados Unidos. En contraste, aunque Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, su producción cayó el año pasado a alrededor de 900.000 barriles diarios, muy por debajo de los 3,5 millones de barriles por día que producía en 1999.
Expertos atribuyen este desplome a décadas de inestabilidad política, golpes de Estado, huelgas, nacionalizaciones de la industria, altos niveles de criminalidad violenta y la presencia de grupos armados, factores que han convertido a Venezuela en un entorno mucho más riesgoso para la inversión energética en comparación con Canadá.
A ello se suman las sanciones impuestas por Estados Unidos durante el primer mandato de Trump en 2017 y 2019, que redujeron drásticamente las exportaciones venezolanas. Más recientemente, Washington aplicó un bloqueo total a la industria petrolera, al que el secretario de Estado, Marco Rubio, se refirió como una “cuarentena” al petróleo venezolano.
Carney afirmó que la captura de Maduro —a quien calificó como líder de un “gobierno ilegítimo, corrupto y represivo”— podría abrir la puerta a una economía venezolana no corrupta, capaz de producir más petróleo. “Eso sería positivo para el pueblo venezolano y para el hemisferio occidental en su conjunto”, sostuvo.
No todos en Canadá comparten esa visión. El líder del Partido Conservador, Pierre Poilievre, expresó una postura contraria en una carta pública enviada a Carney y difundida en redes sociales este 6 de enero. Poilievre advirtió que la producción de crudo pesado venezolano podría recuperarse rápidamente hasta niveles históricos, entrando en competencia directa con Canadá por el espacio en las refinerías estadounidenses.
“Cada barril que Estados Unidos obtenga de Venezuela podría significar un barril menos que esas refinerías compren a Canadá. Por eso necesitamos nuevos mercados, y los necesitamos con urgencia”, escribió el dirigente conservador.
Poilievre también desestimó el memorando de entendimiento entre Ottawa y Edmonton, calificándolo como un acto burocrático simbólico, y exigió que el Gobierno liberal apruebe un nuevo oleoducto hacia la costa de Columbia Británica en un plazo máximo de 60 días desde la presentación formal de una propuesta por parte de Alberta.
El debate refleja la creciente presión política y económica sobre el sector energético canadiense, en medio de un escenario internacional marcado por la intervención estadounidense en Venezuela, la volatilidad de los mercados y la competencia por el control del suministro energético en América del Norte.







