Redacción, 9 de septiembre.- En la Argentina, unas 300.000 personas viven con epilepsia y, con un diagnóstico y tratamiento adecuados, cerca del 70% puede controlar sus crisis. En los últimos años, la medicina amplió las opciones terapéuticas, incluso para cuadros que no responden a medicamentos.
En ese sentido, especialistas y familias advierten la importancia del acceso a la atención y a los tratamientos. El tema vuelve a tomar impulso cada 9 de septiembre, cuando se conmemora el Día Latinoamericano de la Epilepsia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 50 millones de personas viven con esta enfermedad en el mundo y unas 6 millones están en Latinoamérica.
“En la Argentina hay una diversidad en el acceso a la salud para los pacientes con epilepsia, en parte asociado a su cobertura médica y a la localización geográfica”, señaló María Vaccarezza, neuróloga y subjefa del Servicio de Neurología Infantil del Hospital Italiano.
La especialista sostuvo que la neurología especializada creció en el país, tanto en el manejo clínico como en el desarrollo de centros de cirugía y alternativas terapéuticas como la dieta cetogénica, aunque persisten desigualdades entre provincias.
Para Lucía D’Atri, neuróloga especialista en epilepsia de Fleni Belgrano, en la Argentina se estima que entre 1 y 2 de cada 100 personas viven con epilepsia. “Desde 1990 a esta parte, el impacto de la epilepsia ha disminuido, sin embargo, sigue siendo más alto en nuestra región que el promedio global, afectando predominantemente a personas en situaciones de vulnerabilidad económica y social”, explicó.
La situación se repite en otros países de la región. Roberto García, neurólogo pediatra del Hospital de Niños Roberto Gilbert de Guayaquil, afirmó que en Ecuador existe una alta prevalencia de epilepsia y una brecha profunda en el acceso al tratamiento.
“A pesar de que el 70% de los pacientes puede controlar las crisis con fármacos básicos de bajo costo, los problemas en la salud pública, el estigma social y la falta de especialistas limitan la atención”, advirtió.
Juan Flores, padre de un paciente con Síndrome de West, repasó: “En el Ecuador vivir con epilepsia es una tarea compleja y desgastante, ya que involucra al círculo familiar interfiriendo en la dinámica y la funcionalidad de la misma. Hay múltiples factores que funcionan como barreras, como las bajas condiciones socio-económicas, creencias y barreras culturales, limitación al acceso de medicamentos antiepilépticos, desabastecimiento, falta de inversión en salud pública y costo elevado de medicamentos antiepilépticos”.
En Argentina los derechos de las personas con epilepsia están contemplados en distintos marcos normativos. La Ley 25.404, conocida como Ley de Epilepsia, garantiza el acceso a los tratamientos médicos, el derecho a recibir asistencia integral y oportuna con cobertura obligatoria de las obras sociales, y la provisión gratuita de medicamentos.
También prevé la posibilidad de solicitar un certificado de aptitud laboral que especifique qué tareas pueden realizarse de manera segura.








