Milán, 31 julio 2026.- El fútbol italiano despide a una de sus mayores leyendas. Franco Baresi, histórico capitán del AC Milan y considerado uno de los mejores defensas centrales de todos los tiempos, falleció este viernes a los 66 años. El club italiano confirmó la noticia, aunque no informó la causa de su muerte.

“El AC Milan entero está llorando”, expresó la entidad rossonera en un comunicado, recordando a un jugador que durante dos décadas representó los valores de liderazgo, fidelidad y excelencia del equipo.

Baresi había enfrentado problemas de salud en los últimos años. En agosto de 2025 fue sometido a una cirugía para retirar un nódulo pulmonar y posteriormente inició un tratamiento de inmunoterapia. Su última aparición pública ocurrió en febrero, durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina, cuando llevó la antorcha olímpica junto al exdefensor del Inter de Milán Giuseppe Bergomi en el estadio San Siro.

Una vida dedicada al AC Milan

Franco Baresi fue uno de los máximos exponentes del concepto de “jugador de un solo club”. Llegó a las categorías juveniles del Milan y debutó con el primer equipo en 1978, con apenas 17 años.

A pesar de los momentos difíciles del club, incluido un descenso a la Serie B en 1982, Baresi decidió permanecer en la institución. Ese mismo año formó parte de la selección italiana que conquistó el Mundial de España 1982 y poco después recibió la capitanía del Milan con solo 22 años.

Durante su carrera disputó más de 700 partidos con la camiseta rossonera y lideró al equipo que dominó el fútbol europeo a finales de los años 80 y principios de los 90.

Con el Milan conquistó:

  • Tres Copas de Europa/Ligas de Campeones
  • Seis títulos de Serie A
  • Dos Copas Intercontinentales
  • Tres Supercopas de Europa
  • Cuatro Supercopas de Italia

Su camiseta número 6 fue retirada por el club tras su retiro en 1997, convirtiéndose en una de las primeras camisetas inmortalizadas en el fútbol italiano.

Un símbolo de Italia

Además del Mundial de 1982, Baresi también fue protagonista con la selección italiana en el Mundial de 1994, donde el equipo llegó a la final contra Brasil. En aquel partido disputado en Estados Unidos, Italia perdió por penales y Baresi fue uno de los jugadores que falló desde los once metros.

En 1989 terminó segundo en la votación del Balón de Oro, solo por detrás de su compañero del Milan Marco van Basten, un reconocimiento a su enorme influencia defensiva en una época dominada por grandes delanteros.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, destacó que con su fallecimiento “Italia pierde no solo a uno de los más grandes campeones de su historia deportiva, sino también un ejemplo de lealtad, profesionalismo y dedicación”.

Un legado que marcó generaciones

Baresi fue nombrado presidente honorario del Milan en 2020 y continuó vinculado al club que defendió durante toda su carrera.

El propietario del Milan, Gerry Cardinale, señaló que el legado del exdefensor “perdurará para siempre” y destacó que incluso durante sus problemas de salud siguió siendo una figura cercana a la institución.

El presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Giovanni Malagò, también rindió homenaje a la leyenda rossonera y afirmó que el fútbol italiano perdió “a uno de sus campeones más extraordinarios”.

El destino pudo llevarlo al Inter

La historia de Baresi pudo haber sido diferente. En sus primeros años realizó pruebas con el Inter de Milán, pero el club decidió no ficharlo y optó por incorporar a su hermano mayor, Giuseppe Baresi.

Franco terminó formando parte del equipo juvenil del Milan y se convirtió en el gran símbolo del conjunto rossonero. La rivalidad entre ambos hermanos marcó una época del Derbi de Milán, con los dos intercambiando banderines como capitanes antes de los partidos.

Para generaciones de futbolistas, Baresi representó mucho más que un defensor: fue un ejemplo de inteligencia táctica, liderazgo y elegancia dentro del campo.

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