Calgary, 12 julio.- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, participa este domingo en la jornada de clausura de la Calgary Stampede, uno de los eventos más emblemáticos del oeste canadiense, donde además de asistir a las tradicionales actividades del festival mantendrá contacto con residentes y representantes del sector energético.
Carney estuvo presente la noche del sábado en el rodeo y en las populares carreras de carretas, donde recorrió el recinto ferial, compartió con los asistentes y degustó las tradicionales mini donas que forman parte de la oferta gastronómica del evento.
Durante su visita también conversó con varios participantes sobre el futuro de la infraestructura energética del país, especialmente en relación con los proyectos de oleoductos, un tema que ha ocupado un lugar central en la agenda política durante los últimos días.
La presencia del primer ministro en Calgary ocurre apenas una semana después de que anunciara, junto con la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, un plan para impulsar la construcción de un nuevo oleoducto que conectaría la provincia con la costa oeste canadiense, iniciativa que busca fortalecer la capacidad de exportación de petróleo hacia mercados internacionales.
Para este domingo, la agenda oficial de Carney contempla su participación en uno de los tradicionales desayunos comunitarios organizados durante la Stampede, antes de recorrer nuevamente el recinto ferial y asistir a las actividades de cierre del festival.
La Calgary Stampede reúne cada año a cientos de miles de visitantes y es considerada una de las celebraciones más importantes de Canadá, combinando competencias de rodeo, exhibiciones agrícolas, conciertos y actividades culturales que reflejan la identidad del oeste del país.
El año pasado, durante su primera participación como primer ministro en el evento, Carney protagonizó uno de los momentos más comentados del festival al intentar preparar panqueques durante un desayuno comunitario. En aquella ocasión, varios terminaron fuera de la sartén y parte de la mezcla salpicó al público, una escena que el mandatario tomó con humor y tras la cual reconoció que debía perfeccionar su técnica.








