Washington, 3 de julio de 2026.- El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ha detenido a unas 10.000 personas en un periodo de cinco días a finales de junio, en lo que supone uno de los incrementos más significativos recientes dentro de la política de deportaciones impulsada por el gobierno del presidente Donald Trump.
Según información citada por fuentes con acceso a datos internos, el promedio de arrestos alcanzó aproximadamente 2.000 detenciones diarias, aunque no se ha detallado públicamente en qué regiones del país se llevaron a cabo las operaciones. El aumento coincide con un cambio de estrategia del ICE, que habría pasado de redadas visibles en grandes ciudades a acciones más discretas y distribuidas a nivel nacional.
El endurecimiento de las operaciones se enmarca en la agenda migratoria de la actual administración, implementada a través del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), que sostiene su objetivo de intensificar la detención y deportación de personas en situación migratoria irregular, incluidas aquellas con antecedentes penales graves.
Las cifras también reflejan un incremento en la presión sobre el sistema de detención migratoria, con alrededor de 39.000 personas ingresadas en centros del ICE en junio, frente a los aproximadamente 30.000 registrados en meses anteriores, según datos citados en el informe.
El organismo migratorio no publica de forma regular cifras completas de arrestos, lo que dificulta establecer comparaciones exactas con periodos anteriores. Sin embargo, analistas señalan que el ritmo actual supera ampliamente los promedios mensuales registrados a comienzos de año, cuando las detenciones rondaban entre 1.200 y 1.300 arrestos diarios.
El aumento de estas cifras se produce en un contexto político marcado por el refuerzo de la estrategia de control fronterizo y por episodios de tensión en distintas ciudades del país, donde operaciones anteriores generaron protestas y controversia pública.
La política migratoria de la administración Trump ha sido uno de los ejes centrales de su gobierno, con énfasis en la expansión de recursos del ICE y en la ampliación de las capacidades de detención y expulsión de migrantes en situación irregular.








